<!--:es-->Mitos y realidades del alcohol

¿Es bueno o malo para la salud? ¿Qué efectos tiene exactamente en el organismo? ¡Averígualo!<!--:-->

Mitos y realidades del alcohol ¿Es bueno o malo para la salud? ¿Qué efectos tiene exactamente en el organismo? ¡Averígualo!

A lo largo de la historia, el alcohol está presente desde relatos bíblicos, hasta mitológicos, lo que supone que las bebidas con este componente eran muy apreciadas por todas las civilizaciones. No por nada eran consideradas un néctar de los dioses que también podían disfrutar los mortales. No obstante, desde tiempos remotos, se conoce que la doble cara del alcohol: bueno en cantidades moderadas, dañino cuando se toma en exceso. Pero vayamos por partes.
El sano límite de las culturas antiguas
Las culturas se percataron de los efectos que producía en la conducta y conciencia de quienes las ingerían en abundancia, al pasar de efectos placenteros hasta daños en la salud o perjuicio en otros, por lo que establecieron límites.
En el caso de México mucho antes de la conquista se consumían y producían bebidas con alcohol, el «octli» al que después se le denominó «pulque» era la más común y su consumo estaba asociado y restringido a las ceremonias religiosas y con fines de uso terapéutico, como las mujeres con recién nacidos que lo empleaban para aminorar sus dolores y aumentar la producción de leche.
Beneficios de una ingesta moderada
Hasta finales del siglo XIX la comunidad científica consideró la idea de que el alcohol que se consume en forma moderada es benéfico para la salud. Al consumir alcohol de manera moderada, se han encontrado beneficios en el sistema cardiovascular, prevención en la isquemia miocárdica (mejor conocida como angina de pecho), diabetes mellitus o la colecistitis (inflamación de la vesícula biliar).
¿Qué es verdad y qué es mentira?
Así mismo se le atribuyen efectos en el organismo que son «mitos», como:
– Aumentar la producción de leche a las mujeres que están lactando.
Falso, lo que en realidad sucede es que la mujer se relaja más favoreciendo la producción de leche.
– Existen bebidas de moderación.
Falso, no existen las bebidas de moderación; el no excederse está en la persona.
– El whisky baja la presión y el coñac la sube.
Falso, el consumo moderado de estas bebidas produce un descenso suave en la presión arterial y un aumento compensador en la frecuencia cardiaca.
– Beber los fines de semana no hace daño.
Falso, si es en cantidades excesivas trae consigo efectos negativos a la salud.
– Se puede eliminar más rápidamente el alcohol del cuerpo si vomito.
Falso, una vez que el alcohol se comienza a asimilar en el cuerpo, el 90% de éste se procesa en el hígado. Sólo el 10% se elimina por otras vías (orina, sudor, lágrimas).
– El alcohol alegra.
Falso, el alcohol desinhibe la conducta produciendo en la persona un sentimiento de bienestar, poder y excitación; si continúa bebiendo más de lo que el organismo puede metabolizar, la sensación será contraria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para los adultos sanos que decidan tomar:
– Mujeres: dos tragos estándar (que en México equivalen a 12 gramos de alcohol etílico por copa) cada 24 horas, máximo cuatro días a la semana.
– Hombres: tres tragos estándar (que en México equivalen a 12 gramos de alcohol etílico por copa) cada 24 horas, máximo cuatro días a la semana.

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