<!--:es-->‘Mobbing’ o acoso psicológico en el trabajo!
. . . La ayuda de los compañeros, junto con un psicólogo y un abogado experimentados, son fundamentales para defenderse de los ataques!<!--:-->

‘Mobbing’ o acoso psicológico en el trabajo! . . . La ayuda de los compañeros, junto con un psicólogo y un abogado experimentados, son fundamentales para defenderse de los ataques!

. . . El “mobbing” o acoso psicológico en el trabajo es un problema latente en nuestra sociedad, aunque desconocido todavía para la inmensa mayoría. Se estima que más de 2 mi-llones de personas sufren psicoterror- término que utilizan los expertos para definir sus efectos- por culpa de sus hostigadores en admi-nistraciones y empresas donde laboran. Para resolverlo, además de la ayuda de los compañeros, es fundamental dar con un psicólogo y un abogado especializados en este problema. Si no están formados en el tratamiento de ‘mo-bbing’, la situación del paciente puede incluso empeorar.

Los hostigadores, ya sean jefes o compañeros, emplean diversas tácticas para aniquilar a la persona. Por ejemplo, les mandan trabajos que deben entregar en un plazo de tiempo imposible de cumplir, les asignan tareas de menor cualificación profesional que la que les corresponde, les insultan y gritan delante de terceros, ignoran su presencia aunque estén enfrente, manipulan a los demás con datos falsos, les ponen trampas, les evalúan de forma negativa… El listado es inacabable.

“El acosador actúa por celos profesionales. La víctima se ha vuelto amenazante por su comportamiento laboral extraordinario o porque conoce irregularidades, por ello procura la destrucción psicológica del trabajador”, explica Iñaki Piñuel, psicólogo y escritor de libros como “Mobbing, manual de autoayuda” (Aguilar) o “Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo” (Sal Terrae). Es habitual que las personas acosadas sean brillantes en su trabajo y también que los atacantes no tengan ningún trastorno ni enfermedad. Además, el apoyo de los compañeros es nulo en estos casos o son inconscientemente partícipes en el psicoterror. Según el Barómetro Cisneros, cinco de cada seis personas que sufren acoso laboral son abandonados por sus colaboradores y la organización no hace nada por evitar los ataques.

“Quien acosa busca el perjuicio de la víctima para que falle, dude, trabaje mal o cometa errores. Entonces, las personas comienzan a ser sombras de lo que fueron. En ese momento, el efecto del acoso es presentado por el hostigador como el hecho que confirma todo lo que afirmaba sobre esa persona”, describe Piñuel. Según datos que maneja este psicólogo, las mujeres tardan una media de 15 meses en percatarse de que están siendo víctimas de acoso moral, mientras que los hombres necesitan 18 meses.

José Luis González de Rivera y Revuelta, Catedrático en Psiquiatría y autor de “El maltrato psicológico” (Espasa-Calpe), afirma que se produce un cambio en la personalidad y manera de entender la vida de los afectados, porque observan que su esfuerzo para progresar en el trabajo no sirve, lo que provoca desilusión, desencanto, la pérdida de la capacidad de superación y una crisis psicológica profunda. “El acoso sigue un curso crónico: primero provoca incapacidad psicológica, con cua-dros depresivos, después cambios de carácter. La persona se vuelve hostil y desconfiada, lo que en lenguaje popular se llamaría amargada”.

En los dos últimos años, informa Piñuel, las víctimas de acoso moral han tenido 20 días de baja laboral más que las personas que no lo han sufrido. Incluso se dan casos en los que el afectado enferma físicamente y contrae cardiopatías, infartos o fibromialgias debido a los momentos de extrema tensión que vive.“Es una situa-ción de imposibles: deben trabajar para ganarse la vida pero cuando lo hacen, les machacan y les hacen vivir como en un campo de concentración”, expresa Piñuel.

CONTINUACION:

Continuando con nuestro reportaje de la semana pasada, a continuación lo ampliamos y les traemos la experiencia vivida por una víctima del ‘Acoso Psicológico en el Trabajo’:

UNA VICTIMA:

“No sabes por qué te ocurre y no le das crédito a lo que pasa. Te preguntas, ¿por qué me está sucediendo esto a mí? ¿qué he hecho?”, revive María, nombre ficticio de una víctima real de acoso psicológico en el trabajo. Este problema es más habitual de lo que se pudiera pensar. Las cifras indican que, hoy mismo, más de dos millones de personas en España sufren el mismo ritual de destrucción personal que padeció María. “El trabajador no asume que le acosan, porque cree que esa situación es una parte connatural de su empleo”, afirma Dolores Hernández, representante de uno de los mayores organismos sindicales españoles.
María es médico. Todo comenzó cuando la trasladaron de hospital. Su nuevo jefe decidió relegarla. Primero la tuvo sin puesto de trabajo, luego le dio uno, pero aparente porque no tenía ningún papel. Ese fue el inicio de un periodo de humillaciones, en el que fueron participando también algunos de sus propios compañeros, mientras la mayoría se inhibía de defenderla. Narra que manipulaban en su contra con comentarios falsos por la espalda y el personal de enfermería le comenzó a faltar el respeto y a no informarle de lo que debían. No tenía asignado siquiera un ordenador. “No te agreden físicamente, ni te insultan en persona delante de otros, pero te intentan destruir como persona”.
“Sentía extrañeza -recuerda-, no entendía que me dejaran sin trabajo, aislada, sin participar y comiendo aparte de mis compañeros”. Del estupor pasó al insomnio y, después, al cansancio extremo. Le abrieron expediente disciplinario y la dejaron sin empleo y sueldo. “Continuamente intentaba demostrar que era una persona normal y que no pretendía hacer daño a nadie”. Durante todo un año, estuvo soportando sola el acoso. “Una sabe que no ha hecho nada, pero al final acaba pensando que algo malo habrá hecho”, confiesa.
Hoy, María está en excedencia y bajo tratamiento de estrés postraumático. El jefe hostigador emprendió acciones legales contra ella como una táctica más de acoso, y el asunto se encuentra en los tribunales. La representante sindical aconseja acudir lo antes posible a un abogado y a un psicólogo expertos en mobbing para que los afectados puedan entender lo que les está ocurriendo; también recomienda no dejar el empleo.

TRATAMIENTO

Lo peor que puede hacer un acosado es dejar pasar el tiempo sin hacer nada. Los expertos afirman que es una situación que se agrava. Cuanto más tiempo se sufre, más daño se produce. En la mayoría de las ocasiones, indica José Luis González de Rivera, la persona necesita de un tratamiento para recuperar su autoestima. Incluso cambiando de trabajo, de jefe o de compañeros de trabajo, la víctima del mobbing necesitará un tiempo para recuperar su autoestima. Los cuadros clínicos más habituales son depresión, ansiedad o síndrome de estrés postraumático, la secuela más grave que tarda entre tres y cinco años en curarse con tratamiento.
Es determinante encontrar un médico que esté preparado para afrontar casos de acoso moral. Conviene dirigirse a los colegios de psicólogos locales en busca de un profesional formado en este tipo de situaciones. “Los que no lo están cargan sobre el afectado un proceso de victimización secundaria que agrava todavía más el problema. Diagnostican, por ejemplo, falta de habilidades sociales de la persona acosada, cuando lo que realmente ocurre es que está siendo objeto de una agresión. También le llegan a recetar medicamentos, cuando lo que necesita es apoyo para salir de la situación. Estos tratamientos son de corte culpabilizador y, por no entender bien la auténtica dimensión de la situación, perjudican en vez de ayudar”, revela Iñaki Piñuel.
El camino correcto, según los especialistas, es que la persona sea la protagonista de su recuperación. “No es un enfermo, sino un trabajador dañado, un “no paciente”, que necesita apoyo y entrenamiento”, señala Piñuel. “Debe entender el daño que se ha producido, pero sin exagerarlo”, apunta González de Rivera. A grandes rasgos, estos son los puntos claves que debe tener en cuenta la víctima de acoso moral para escapar de esa situación, según informan Piñuel y González de Rivera:
Se debe tener consciencia de la inocencia. El acoso es indebido. No hay nadie que merezca el hostigamiento en el trabajo. La víctima llega a creer que se lo merece y sus compañeros piensan que si es hostigada habrá motivos para ello. Incluso la pareja llega a dudar de la víctima.
Se debe realizar una desactivación emocional para mantener la calma necesaria y transmitir la convicción de la propia inocencia. Es importante no autoagredirse, no pelearse con las personas queridas sólo para desahogarse. Tampoco se deben cometer errores, conviene ser muy cauto ya que, involuntariamente, se pueden dar argumentos a los hostigadores.
Hacer frente a quienes le acosan. No quedarse pasivo frente al ataque, pero tampoco encararse agresivamente, pues se compromete su posición, porque los hostigadores proyectan que la persona no vale, que está fuera de sí, etc. Lo adecuado, dicen los expertos, es mantener una postura asertiva, autoafirmativa y una respuesta organizada. Por ejemplo, pedir cuentas de cuál es la razón por la que se le está maltratando. También utilizar los recursos defensivos que prevea la organización de la empresa o acciones

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