Muller expone a Fiscal General

Muller expone a Fiscal General

Muller

A pocas horas de que el fiscal general Wi-lliam Barr se presentara ante el Comité Judicial del Senado para testificar sobre el trabajo de la fiscalía especial que manejaba Robert Mueller, The Washington Post informó sobre la carta que este último le envió quejándose de cómo se había perdido el contexto y la naturaleza de su trabajo en el resumen que Barr presentó dos días despúes de que él le entregara el reporte final.
Análisis:
“Estimado fiscal general Barr:
Previamente le envié una carta, fechada marzo 25, 2019, que incluía la introducción y un sumario para cada volumen del reporte del fiscal especial marcado con tachaduras para retirar cualquier información que potencialmente podría estar protegida por el Código Penal de Procedimientos Federales 6(e) sobre decisiones sumarias o aquellas relacionadas a un caso de acusación. También hemos marcado dos oraciones adicionales para revisión y ya confirmamos que esas oraciones pueden ser publicadas.
SIGUE EN PAG. 2
FISCALES – viene de la FRONT PAGE:
En concordancia, los documentos presentados están hechos de tal forma en que pueden ser mostrados al público de acuerdo a los requerimientos legales y a las políticas del Departamento. Estoy solicitando que presente estos documentos al Congreso y autorice su publicación en este momento.
Antes de expresar claramente su frustración con la manera como Barr decidió informar originalmente sobre los resultados finales del equipo de Mueller, el fiscal especial recuerda que su equipo ya había preparado el trabajo de resumen que el fiscal general Barr y el vicefiscal general Rod Rosenstein se empeñaron en hacer durante el fin de semana, luego de recibir el final el viernes 22 de marzo. Mueller deja claro que esa síntesis está ya preparada de manera que no presenta información sensible o inconveniente y que es solo cuestión de hacerla pública.
Tal como declaramos en nuestra reunión del 5 de marzo y reiteramos al Departamento en la tarde del 24 de marzo, las introducciones y sumarios de nuestros dos volúmenes del reporte resumen con precisión el trabajo de esta Oficina y sus conclusiones.
Esta información sorprendió a muchos congresistas demócratas, quienes recuerdan que en la última comparecencia de Barr ante el comité judicial de la Cámara de Representantes, el fiscal general aseguró que Mueller no había expresado ninguna objeción a la manera como había resumido su trabajo en la carta del 24 de marzo. La carta de Mueller sugiere lo contrario, por lo que la senadora por Hawaii Mazie Hirono le dijo en un duro intercambio en la comparecencia de este miércoles que “usted mintió y ahora lo sabemos”. Lo delicado es que Barr habría mentido bajo juramento a un congresista, lo cual puede acarrear problemas legales, si decidieran acusarlo formalmente de perjurio.
La carta de resumen que el Departamento envió al Congreso e hizo pública en la tarde del 24 de marzo no captura completamente el contexto, naturaleza y sustancia del trabajo de esta Oficina y sus conclusiones. Comunicamos esa preocupación al Departamento en la mañana del 25 de marzo. Ahora hay confusión pública sobre aspectos críticos de los resultados de nuestra investigación. Esto amenaza con minar el propósito central por el cual el Departamento designó al fiscal especial: asegurar la completa confianza del público sobre los resultados de la investigación. Vea la Nota de Prensa del Departamento de Justicia (mayo 17, 2017).
Aquí está la observación central que hace Mueller, quien indica sin matices que el resumen de 4 páginas que presentó Barr dos días después de haber recibido el reporte final de la fiscalía especial que la falta de contexto desvirtúa la idea de ese tipo de oficinas, que es tratar de aportar datos que estén por encima de las discusiones partidistas de manera que la ciudadanía pueda confiar en la seriedad de ese tipo de investigaciones.
En aquel momento muchos observadores cuestionaron la premura de Barr en presentar en menos de dos días el resumen de un trabajo de 440 páginas, cuya documentación llevó más de dos años en recabarse. Algunos críticos del presidente Trump denunciaron que Barr quería “apropiarse” de la historia e influenciar la discusión pública promoviendo dos puntos (no colusión y no obstrucción) cuyo sustento no estaba tan claro en el informe, como se supo un mes después cuando se tuvo acceso al reporte con ediciones que se entregó al Congreso. De hecho, Mueller identificó 10 ocasiones en las que Mueller consideró que había elementos para pensar que el presidente había intentado obstruir la marcha de una investigación federal: desde el despido del director del FBI James Comey, hasta las sugerencias para que Mueller fuera destituido. Pero por las complejidades que implica el tratamiento de un presidente ante la ley (las prácticas del Departamento de Justicia indican que un mandatario en ejercicio no puede ser procesado criminalmente) dejó la decisión final en manos de su superior, el fiscal general.
Mientras entendemos que el Departamento está revisando el reporte en su totalidad para determinar qué es apropiado para su publicación -un proceso en el que nuestra Oficina está trabajando con usted con el fin de completarlo- no es necesario que ese proceso de publicación de documentos se postergue. Su publicación en este momento podría calmar los malos entendidos que han surgido y podría responder preguntas del Congreso y del público sobre la naturaleza y resultados de nuestra investigación. También estaría en concordancia con los estándares de publicación de notificaciones al Congreso citadas en su carta. Ver 28 C.F.R. 609(c) (“el fiscal general podría determinar esa publicación” de notificaciones del Congreso “podría ser de interés público”).
Mueller insiste en que puede publicarse el resumen que hizo su equipo para tratar de corregir esos “malos entendidos”, es decir, la idea que proyectó Barr en su carta original y que rápidamente se apropió el presidente Trump y sus simpatizantes de que Mueller no había encontrado evidencias de colusión de la campaña (o de algún ciudadano estadounidense) con operarios rusos para afectar la campaña electoral del 2016 o que lo había exonerado del intento de obstruir la justicia. Sabemos que Barr no hizo caso de la sugerencia y que fue casi un mes después, el 18 de abril, cuando entregó al Congreso el reporte con ediciones. En ese momento, pese a que Mueller indica que no puede “exonerar” al presidente, ya la idea de que la fiscalía especial no había encontrado nada en su contra había logrado hacerse dominante en el debate público porque no había nada para decir lo contrario.
A juzgar por la carta, sumada a información que se conoció después de que Barr presentara su resumen origial de que miembros de la fiscalía estaban molestos con el mismo, la preocupación de Mueller tiene que ver con preservar la integridad del proceso de investigaciones independientes que cada tanto se ordenan para dirimir asuntos delicados. Al fin y al cabo, Mueller, desarrolló toda su vida profesional dentro del Departamento de Justicia, una carrera que coronó como director del FBI que empezó en 2001 bajo un presidente republicano, George W. Bush, y terminó en 2013 con el demócrata Barack Obama, quien lo mantuvo en el cargo más allá de los 10 años que dura el mandato del director de la agencia.
Sinceramente,
Robert S. Mueller, III
Fiscal especial

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