<!--:es-->Nopales for Export<!--:-->

Nopales for Export

Humildes mujeres mexicanas emprenden negocio de Nopales!

Doña Francisca y doña Carmen Cruz, al igual que decenas de mujeres de la comunidad de Ayoquezco, en el sureño estado de Oaxaca, se enfrentan al mismo problema: sus maridos emigraron a Estados Unidos. Ante su poca solvencia monetaria, decidieron poner su granito de arena en la economía familiar combinando el oficio de amas de casa con el de empresarias exportadoras de nopal. Carmen Cruz, presidenta del colectivo Mujeres Envasadoras de Nopal (MENA), tiene a su cargo a 68 oaxaqueñas que plantan el nopal orgánico en los patios traseros de sus casas y lo mandan a sus maridos que lo distribuyen en San Diego y Salinas, California. “Somos humildes, no tenemos estudios y no sabíamos qué hacer para trabajar, lo único que se nos ocurrió fue mandarlo a Estados Unidos y funcionó”, comenta Carmen.

Todo comenzó hace 15 años cuando la economía del pueblo dependía del cultivo del tabaco; al cerrar la empresa Tabamex, la mayoría de la población se quedó sin empleo, así que los hombres tuvieron que buscar oportunidades en la nación estadounidense, dejando al frente de las familias a las mujeres. Un día, en una conversación entre comadres, doña Francisca, doña Catalina Sánchez y doña Rosalba Santiago, coincidian que el dinero no les alcanzaba para nada y sus gastos crecían cada vez más, querían hacer algo para mejorar sus ingresos y por más que veían a su alrededor no encontraban otra cosa más que nopales, así que se dijeron: “si es lo que tenemos entonces vamos a venderlo”.

Pero comercializarlo en el mercado municipal resultaba infructuoso por la competencia entre habitantes e iba destinado al fracaso. Fue en el año 2000 cuando Francisca, Catalina y Rosalba, con menos de 10 dólares en sus bolsillos, se dirigieron a la ciudad de Oaxaca en busca de una salida. Tocaron distintas puertas -con un poco de suerte alguien les diría qué hacer con tanto nopal-.

Se acercaron a dependencias gubernamentales y a asociaciones civiles hasta que se toparon con la Fundación para la productividad en el campo. La respuesta no tardó en llegar. En vista de que tenían tanto nopal, la mejor idea era mandarlo a donde hiciera falta y ese lugar era Estados Unidos. Así se lo platicaron a Roberto Ramírez, director de la Fundación, a quien no le pareció tan descabellado y puso manos a la obra.

Con su ayuda, las oaxaqueñas diseñaron el proyecto y lo presentaron al gobierno municipal, que organizaba un concurso para aumentar la producción en la tierra.

El colectivo MENA, como ahora se les conoce a las envasadoras de nopal, ganó el primer lugar y como premio recibieron 6 millones de pesos (unos 554 mil dólares), los cuales invirtieron para iniciar las exportaciones.

“Recibimos capacitación y apoyo para cultivar el nopal en nuestros predios. Después vino la certificación del producto porque nuestro vegetal es orgánico, le dimos el valor agregado con el envasado en salmuera y escabeche y ahora lo exportamos”, dice Doña Carmen.

La distribución la hacen por medio de la comercializadora Chapulín, creada por este grupo de oaxaqueños, que lo reparte entre los hispanos radicados en California, principalmente en locales donde se vende comida mexicana.

Share