<!--:es-->Obama logró convencer que el país está mejor en sus manos!
…Sin Magia hace historia una vez más!
…Lo mejor está por venir   –    the best is yet to come:  Obama<!--:-->

Obama logró convencer que el país está mejor en sus manos! …Sin Magia hace historia una vez más! …Lo mejor está por venir – the best is yet to come: Obama

Chicago, Estados Unidos.- Barack Obama tenía, en teoría, casi todo en contra: una economía tibia, un desempleo alto, precios de los combustibles nunca antes vistos aquí y una Oposición republicana encendida por la victoria en las elecciones legislativas de 2010.

Los republicanos, dispuestos a sacarlo como fuera de la Casa Blanca, habían fogoneado la idea, en un país de corazón capitalista, de que era un socialista que quería convertir a Estados Unidos en Europa.

El romance que forjó con los estadounidenses en 2008 había padecido por el desencanto de las promesas incumplidas y el año de realismo que brindaron cuatro años en Washington.

Pero Obama logró dejar una nueva marca en los libros de historia.

Desde Franklin Delano Roosevelt, ningún Presidente había logrado ser reelecto en Estados Unidos con un desempleo más alto que el actual. La clave de ese logro está en los últimos cuatro años, en los últimos 12 meses y en la última semana.

Aunque no cumplió con todo lo que prometió, Obama pudo convencer a los estadounidenses de que el país estaba mejor que cuando él asumió la presidencia, y que merecía otros cuatro años para terminar de reparar todo el daño que encontró cuatro años atrás.

La economía, con todo, mejora, y el desempleo está en baja, aunque persiste el gran desafío de reducir el rampante déficit nacional.

Las medidas que adoptó durante su primer año en la Casa Blanca fueron clave para su victoria en la elección: el paquete de estímulo fiscal, que salvó a la economía de caer en una nueva Gran Depresión (aunque no haya brindado una vigorosa salida de la Gran Recesión), y el rescate de la industria automotriz, que le dio a Obama un fuerte respaldo en el muy disputado estado de Ohio.

Y la insignia de su primer mandato, la reforma de salud, que le había costado gran parte de su capital político y la derrota electoral de 2010, no influyó esta vez en el resultado, gracias en parte al fallo de la Corte Suprema de Justicia a favor de la iniciativa, que garantizó su supervivencia.

Pero, más allá de los méritos de su presidencia, Obama contó también con una campaña pulida, que durante el último año, respaldada en la tecnología, construyó un movimiento de bases en todo el país con el que logró desplegar ayer un esfuerzo quirúrgico y estratégico para movilizar a la coalición que le dio la reelección: las mujeres y los hispanos, principalmente.

Una decisión clave de su equipo fue cómo invirtió el dinero en publicidad: el grueso de avisos en contra de Romney, que lo pintaron como un millonario elitista y desapegado de los problemas de la clase media.

Ese esfuerzo pareció zozobrar hace un mes, luego del primer debate presidencial, cuando la «siesta» de Obama le permitió a su rival, Mitt Romney, resucitar una pelea que parecía terminada luego del fatídico comentario sobre el «47 por ciento de los estadounidenses que se consideran víctimas».

Fue allí cuando Obama mostró la estirpe forjada en Chicago que lo llevó hasta Washington, al reaccionar en los dos últimos debates con un estilo mucho más combativo.

En la última y vital semana antes de la elección, la supertormenta «Sandy» le dio además la oportunidad de borrar a Romney de las pantallas de los televisores, y mostrarse como un líder frágil, diligente y bipartidista.

Más allá de los méritos, la estrategia electoral y la fortuna, Obama también le debe su victoria a Romney.

Denostado por los conservadores, que nunca lo vieron como uno propio, y por los moderados, que vieron con espanto como se corrió hacia la derecha para ganar la nominación del Partido Republicano, Romney fue un candidato demasiado débil para desalojarlo de la Casa Blanca. Esa cruzada demandaba, más bien, alguien de la talla de Bill Clinton o Ronald Reagan, dos íconos de la política estadounidense que sí lograron triunfar allí donde Romney fracasó.

La magia de 2008 ha desaparecido.

Pero el vínculo de Obama con Estados Unidos está vivo.

The best is yet to come: Obama

US President Barack Obama has pledged «the best is yet to come», after a decisive re-election victory over Republican challenger Mitt Romney.
After a hard-fought campaign which highlighted America’s political divide, Mr Obama pledged, as he did four years ago, to work with his opponents.
Mr Romney echoed that call for unity as he graciously admitted defeat.
Voters also left the Democrats in charge of the Senate and Republicans leading the House of Representatives.
In the electoral college, the state-by-state tally that determines US presidential elections, Mr Obama has won 303 electoral votes to Mr Romney’s 206.
‘People before politics’
America’s first black president sealed victory with a clean sweep of the most important swing states, including Ohio, Virginia and Pennsylvania.
Mr Romney could only snatch Indiana and North Carolina from his rival’s 2008 grasp.
The final swing state – Florida – remains too close to call, as absentee ballots are still being counted.
The Democratic incumbent’s lead in the national popular vote count was much slimmer – he had 50.3% to 48.1% for Mr Romney.
Thousands of Obama supporters hugged and cheered in the Chicago convention centre where he delivered his victory speech in the early hours of Wednesday.
«We have picked ourselves up, we have fought our way back and we know in our hearts that for the United States of America the best is yet to come,» said Mr Obama, 51.
He was returning to the White House «more determined, and more inspired than ever about the work there is to do», he said.
Mr Obama pledged to work with Republican leaders in Congress to reduce the government’s budget deficit, fix the tax code and reform the immigration system.
He also offered to meet Mr Romney to discuss how they could work together.

Lo mejor está por venir.- Obama

Al celebrar su segundo triunfo presidencial en Chicago, la ciudad que lo formó como político, el Presidente Barack Obama agradeció el apoyo que recibió durante su campaña y aseguró que lo mejor está por venir para Estados Unidos.

Tras asumir el poder en 2008 en medio de una grave crisis económica que golpeó duramente su popularidad, Obama consiguió esta noche los 270 votos electorales necesarios para reelegirse.

«Nuestro camino ha sido duro, pero hemos conseguido levantarnos, lo mejor para Estados Unidos está por venir», dijo el Presidente Obama en McCormick Place.

«Quiero agradecer a todos los que participaron en esta elección, ya sea que hayan sostenido un cartel a favor de Obama o a favor de Romney».

El Presidente confirmó que se comunicó previamente con su rival en las elecciones, el republicano Mitt Romney, quien, junto con el congresista Paul Ryan, le dieron una dura batalla en los últimos meses.

«Felicité a Romney y a Ryan por su campaña», aseguró el Mandatario.

«Hemos estado enfrentados, pero queremos a este país y nosotros queremos un futuro brillante».

Una vez más, el Presidente manifestó su estima y respeto por el vicepresidente Joe Biden, quien desde 2008 lo acompaña en la Casa Blanca, y quien también luchó por la reelección.

Asimismo, expresó de nuevo su amor y admiración por su esposa, Michelle, sin la cual, afirmó, no sería el hombre que es hoy.

«Quiero agradecer a la mujer que aceptó casarse conmigo hace 20 años, Michelle, nunca te he amado más, y nunca he estado más orgullos de ti», dijo el Presidente.

Como lo hizo en 2008, Obama se manifestó a favor de trabajar con todas las fuerzas políticas, y llamó a evitar más división en el país.

Incluso, dijo, quiere reunirse con el republicano Mitt Romney para trabajar por el bien del país.

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