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Padres Sobreprotectores y Quejosos

...El Padre que Todo Maestro Detesta!

Un regalito para la época navideña definitivamente no contraresta toda la presión que ciertos padres ponen en los maestros. Y lo peor es que, aunque muchos crean estar defendiendo a sus hijos, podrían en cambio estar arruinando su futuro. ¿Eres tú uno de ellos?

Identikit del progenitor: Es natural y saludable que los padres se preocupen por el rendimiento de sus hijos en la escuela y quieran conversar con sus profesores sobre cómo sacar lo mejor de los niños. Pero algunas veces pasan la línea del interés genuino y entran en la materia de la sobreprotección.

“Los padres presionan demasiado cuando avanzan hacia el profesor, le envían emails diarios, tratan al maestro como si el de ellos fuera el único niño en la clase, intentan dictaminar qué es mucha o poca tarea, le dicen al profesor cómo hacer su trabajo, acuden consistentemente al director para plantearle problemas con el maestro, cuestionan cómo se califica un test y se quejan de la tarea para la casa porque les costó hacerla”, explica Derek R. Randel, autor de “The Shameful Epidemic, The Parent Manual, & Bittersweet Moments”

¿Crees que puedes ser uno de ellos? Para descubrirlo, Randel recomienda buscar claves en el maestro y el niño. Para eso, pregúntate si contactas al maestro más de una vez a la semana, si hablas con la administración en forma consistente, si tu hijo tiene miedo de que acudas otra vez a la escuela o si te encuentras a ti mismo diciéndole al profesor lo que necesita hacer. Si respondes afirmativamente, eres de los padres más detestables por los educadores.

Involucrarse de esta manera no es sano para la relación con los maestros, pero mucho menos para el chico en cuestión, que tanto a corto como largo plazo resulta ser el más afectado.

“Con esta actitud el estudiante está siendo sobreprotegido por sus padres. Por lo tanto, nunca aprende cómo pararse por sí mismo. Los maestros pueden cometer errores evaluando ensayos y tests. Pero es importante para el niño llamar la atención del maestro en vez de la del padre”, afirma Randel.

Cómo involucrarse sin sobreproteger

Según el experto, quien también se ha desempeñado como maestro, en esta situación se está jugando el crecimiento personal y la construcción de la autoestima del niño.

“Cuando los padres se involucran demasiado esto queda trunco y en el largo plazo los chicos siempre buscarán a alguien que los saque de apuros. He visto a un niño llamar a su mamá desde la clase y quejarse por algo, y luego, en medio del aula, decirle al maestro: `Mi madre quiere hablar con usted`”, ejemplifica.

Mantenerte actualizado sobre lo que ocurre con tu hijo durante todo el año escolar sin convertirte en el martirio de su profesor no es imposible.

“Lo mejor de los dos mundos sería enseñar a tu hijo a manejar sus propias situaciones a medida que surjan. Puedes estar ahí para guiarlo y servir de consulta, no para castigarlo o cubrirlo”, aconseja Randel.

De acuerdo con el especialista, debes recordar que la tarea de tu hijo es su tarea, no tuya, aunque te mantengas disponible si necesita ayuda con ella.

Lo principal, según Randel, es aprender a trabajar con el maestro, no contra él. ¿Te resulta difícil? Piensa que el más beneficiado será tu hijo.

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