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Paga tu Alquiler con ayuda del Gobierno! …Alquileres para todos!

Yolanda está feliz. Finalmente alquiló una casa en Miami, para ella y sus dos hijos, gracias a un programa de ayuda del gobierno. Yolanda, como tantos otros residentes de bajos ingresos, pudo acceder a su hogar gracias a la Sección 8 del Programa Federal de Vivienda (Federal Housing Program).

Lo bueno y lo malo

Pero, al otro lado del corredor, sus vecinos no está tan contentos con la idea. Porque la casa, con dos dormitorios y una capacidad máxima para 4 personas, está ahora habitada por 8 familiares de Yolanda y un perro de gran tamaño. Y las quejas no se hicieron esperar.

Rosa María D. -quien pidió el anonimato- es la agente inmobiliaria que administra la propiedad donde vive Yolanda. “El consorcio me hizo llegar las quejas y cuando fui a hablarle, me encontré que en la casa no solo vivían más personas que las permitidas por ley, sino que además tenían un perro de gran tamaño que no estaba autorizado por el contrato”.

El caso presenta las dos caras de esta moneda. Porque el Programa Federal de Viviendas tiene beneficios indiscutibles para quienes suscriben, pero también trabas burocráticas, demoras y dificultades de convivencia.

Vales de vivienda

A través de subsidios otorgados por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, la gente de más bajos recursos puede tener acceso a un alquiler, cuyos costos se reducen para los más necesitados, incluyendo salarios mínimos, discapacitados, retirados, desempleados y aquellos cuyo salario se vio reducido repentinamente.

La Sección 8 del Programa Federal de Vivienda, dedicado a personas de bajos ingresos -que ganan por debajo del 50 por ciento del promedio para su área- otorga subsidios sobre cualquier monto que se pague en concepto de alquiler, por encima del 30 por ciento del total del ingreso, siempre y cuando el monto del alquiler esté dentro de los límites del justo valor de mercado (el valor estimado que una propiedad debería tener al ponerse en alquiler, según la zona, las condiciones y los valores de esa plaza).

Un ejemplo práctico, para entender cómo funciona: si un trabajador tiene un salario de $2,000 al mes y quiere alquilar una propiedad cuyo valor mensual es de $900, pagará por la locación sólo $600, los restantes $300 quedan a cargo del subsidio estatal, siempre y cuando el valor justo de mercado no exceda los $900.

En caso de que el beneficiario prefiera rentar una propiedad que esté por encima del justo valor, también podrá hacerlo, pero el monto máximo del subsidio estará determinado por el justo valor de mercado y no por el valor real, por lo que la diferencia quedará a cargo del inquilino.

Una vez que el postulante ha sido aprobado, obtiene su subsidio en forma de un bono -o certificado-, que podrá presentar al momento de suscribir un contrato de alquiler, informa el sitio de la Asociación Americana de Hogares y Servicios para la Ancianidad (American Association of Homes and Services for the Aging). Muchos propietarios aceptan los bonos de la Sección 8 porque son una forma confiable de obtener ingresos y mantener su flujo de caja, aunque no hay ley que los obligue a aceptarlos.

En la actualidad, sin embargo el programa de la Sección 8 parece enfrentar dos grandes dificultades, según informa la AAHSA. La primera es que, históricamente, siempre ha tenido muchos suscriptores, generándose listas de espera que pueden prolongarse inclusive varios años. La otra, que en lo últimos años, en muchas zonas, los alquileres convencionales han aumentado a montos que están por encima del justo precio de mercado, por lo que los bonos del programa se vuelven poco atractivos para los locadores.

Por otro lado, muchos propietarios se niegan a recibir bonos subsidios en base a malas experiencias de convivencia, propias o ajenas, por lo que es aconsejable, para los tenedores de estos bonos, tener un comportamiento cívico, respetuoso de las leyes locales y de las reglas específicas de cada lugar.

Quejas de vecinos por problemas de higiene, sobreocupación (más de dos personas por habitación), tenencia de mascotas y uso indebido de los espacios de acceso público -incluyendo accesos, estacionamientos y piscinas, entre otros- han desalentado en los últimos tiempos a muchos dueños a aceptar ser parte de este sistema. “No recibo un inquilino con Sección 8 a menos que lo conozca mucho y tenga excelentes antecedentes. Algunos -como Yolanda- se acogen al beneficio y luego subalquilan alguna habitación otras personas. Sus vecinos justamente se quejaron de que uno de los hombres que vivía allí se paseaba con el perro por la piscina y el animal hacía allí sus necesidades”, dijo Rosa María D.

También para pagar la hipoteca

Una modificación reciente del programa permite utilizar estos bonos para pagar cuotas hipotecarias, aunque los requisitos son muy específicos: deben tratarse de compradores que adquieran una propiedad por primera vez, con un ingreso mínimo de $10,300, empleo continuo durante más de un año -excepto para los casos de retirados y discapacitados- y deben tomar un curso sobre responsabilidad de los propietarios.

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