Patricia Trujano, soprano oaxaqueña en Viena

Patricia Trujano, soprano oaxaqueña en Viena

Soprano

En los días más fríos del invierno austríaco, Cu recuerda su vida antes de Europa: desde cuando cantaba en la iglesia de Huajuapan de León, allá en Oaxaca, y de las fiestas, de las bodas, de los XV años, de cuando sacaba el órgano o la garganta a la menor provocación, ya por el Día de las Madres o por Navidad, por el Año Nuevo, y de mucho más.
“De todo lo que he pasado para ser cantante de opera”, dice. Para estar en el Viejo continente, para cantar la Canción Mixteca o la Llorona en el Museo del Mundo, en la Catedral de Viena, en el Instituto Cervantes. De Bulgaria a Alemania y a España. A principios de enero fue aceptada para cantar por primera vez en el Festival de Opera de Viena. Cantará Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart.
Los Trujano son una familia de nueve hermanos que crecieron cantando, ya en los coros religiosos, ya canciones de Thalía, de Alejandra Guzmán, cumbias, salsa, banda, ¡lo que estuviera de moda para ganarse el pan de cada día! Sabían que el camino no es fácil, pero no lo que pasaba más allá de su municipio.
En Oaxaca capital, Patricia estudió casi a la par de Manuel Antonio Casas, galardonado en días pasados con el premio internacional Golden Classical Musical Award en Nueva York.
Pero ella siguió otro camino (en parte porque le negaron la visa a pesar de una invitación de la Universidad de Arizona): se fue hacia el Conservatorio Nacional de Música en la Ciudad de México, donde se formaron los grandes: desde Francisco Gabilondo Soler “Cri-cri”, a Manuel M. Ponce, José Revueltas, Carlos Chávez.
“¿Cómo vamos a estar tranquilos, hija, de que te vayas a esa ciudad?”, le decían sus padres.

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