Perro Salva la Vida a su Dueña Embarazada

Perro Salva la Vida a su Dueña Embarazada

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Miles de dueños de mascotas te habrán manifestado que es su amigo peludo, ya sea un gato, perro o cualquier animal, éstos pueden notar circunstancias que los humanos no. Por algunas razones, las mascotas tienen un sexto sentido de algún tipo que puede ayudarles a saber cuando se apaga la energía, aún cuando es tan sutil que ni siquiera nosotros nos damos cuenta. Este fue exactamente el caso con Alhanna Butler y su perra Keola. Alhanna y su prometido, Ricky, estaban extasiados de saber que ella había quedado embarazada. Al momento que ella cumplió cuatro meses del proceso, Keola comenzó a actuar de manera extraña y constantemente le ladraba a la panza creciente de Alhanna.
Alhanna ignoró la conducta de su perra al principio pero luego se dio cuenta de la razón terrorífica detrás de su ladrido.
Alhana y su pareja Ricky conectaron de inmediato cuando se conocieron. Ellos sabían que querían transitar el resto de su vida juntos y comenzar una familia. Por ello, decidieron buscar a un bebé de inmediato.
En ocasiones parecía que Alhanna no quedaría embarazada, pero un día, ella recibió la mejor noticia de todas, finalmente había logrado el objetivo que la pareja estaba buscando. Finalmente, el doctor les confirmó el embarazo.
La familia de Alhanna y Ricky iba a aumentar en número peor tenían otro bebé que considerar… ¡su bebé peludo!
No tomó mucho tiempo para que la perra de Alhanna y Ricky de nombre Keola, una Akita Americana, se diera cuenta que su dueña había quedado embarazada. Mientras que Keola siempre había sido un cachorro dulce y siempre lista para acurrucarse entre ellos, el ver a su dueña atravesar el proceso del embarazo la volvió más tierna aún.
Keola estaba constantemente al lado de Alhanna a medida que su panza crecía y crecía cada día. En lugar de dirigirse a la ciudad, la mayoría de las noches se basaban en relajarse en el sofá con la cabeza de Keola durmiendo sobre el ombligo de Alhanna.Poco después, la actitud de Keola mutó.
Para el momento que Alhanna tenía unos cuatro meses de embarazo, Keola comenzó a tener un comportamiento extraño. De ser una mascota pacífica y tierna, se transformó. En lugar de cuidar a su dueña, Keola comenzó a gemir y a golpear con sus patas la barriga de Alhanna durante largas horas.
En un punto, Keola intentó enterrar su nariz en el ombligo de Alhanna como si intentara quitar algo de allí. Al principio, Alhanna y Ricky no se tomaron un tiempo para evaluar la conducta de su perra. Poco sabía la pareja, Keola estaba tratando de comunicarles algo realmente importante. El embarazo de Alhanna comenzaría a complicarse.
Keola continuó actuando de manera muy extraña alrededor de Alhanna, tocando y pinchando su panza, pero la pareja sólo pensó que su mascota estaba atravesando un momento distinto.
El embarazo de Alhanna era genial hasta las 16 semanas, cuando lo impensado ocurrió. Fue entonces que ella de repente comenzó a experimentar dolores en la parte inferior trasera de su cuerpo. El dolor era tan severo que apenas si podía caminar y hablar. Con aquel sufrimiento, ella pensó lo peor. ¿El bebé estaría saludable? ¿Podrían ella y Ricky cumplir su sueño de convertirse en padres?
Ricky llevó de inmediato a su prometida al hospital al mismo tiempo que rezaba para que las cosas mejoren.
Con un dolor que nunca antes había experimentado, Ricky llevó a Alhanna al hospital más cercano donde un doctor la revisó de inmediato. La pareja estaba esperando recibir noticias negativas, pero para su sorpresa, el especialista les comunicó que tanto Alhanna como el bebé estaban en muy buen estado.
El cuerpo médico le informó a Alhanna y a Ricky que el embarazo estaba haciéndole pagar el precio a su cuerpo y que simplemente ella debía descansar lo más posible hasta que el bebé nazca. Aliviados, Alhanna y Ricky volvieron a su casa.
Algo aún andaba mal.
Alhanna y Ricky abandonaron el hospital y se dirigieron a su casa. Los dos estaban tan tranquilos de que su bebé estaba saludable. Lo único que querían es llegar a su hogar y relajarse con su cachorro Keola.
Alhanna aún estaba experimentando un dolor importante en cadera pero lo único que podía hacer era confiar en su doctor. Ella retornó a la casa, se acomodó en la cama e intentó dormir para cortar con el dolor que estaba sintiendo.
Un día al querir ir a trabajar, Keola no dejaba que se fuera. Ella saltaba y lloraba mientras bloqueaba la puerta.
A lo segundos, Alhanna colapsó. Ricky escuchó el golpe y se apresuró para llevar a su pareja a la sala de emergencia. Alhanna, Ricky y su madre aguardaron pacientemente por los resultados. Más temprano que tarde, Keola tenía razón, y las noticias no eran buenas. Alhanna no sólo que tenía una infección en un riñón, sino que ésta era doble. Más que eso, sus signos vitales eran tan malos que, en caso de haber transcurrido más tiempo, Alhanna y su bebé podrían haber muerto.
Alhanna sintió que estaba ya en buenas manos, pero estaba totalmente loca con la idea de poder perder a su bebé.
Además, ella no podía parar de pensar en su compañera de cuatro patas, Keola. El tratamiento funcionó y Finalmente, luego de lo que pareció un período interminable, Alhanna le dio vida a su bebé en noviembre de 2015. Ella y Ricky le dieron la bienvenida a su precioso bebé al cual llamaron Lincoln.
Alhanna y Ricky retornaron a su hogar con una persona adicional en el auto. Keola se alegró de inmediato cuando se dio cuenta que sus dueños habían traído a un recién nacido con ellos. Como Alhanna y Ricky pensaron, Keola se apegó enseguida a Lincoln todo el tiempo. Desde el momento que atravesaron la puerta, Keola demostró su interés extremo en Lincoln y no se apartó de su lado. Fue como si la perra conociera a Lincoln desde hace tiempo.

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