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Por qué la inactividad enferma, y qué clase de ejercicios hacer para evitarlo

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chile, sobre 1.005 personas de entre 18 y 65 años que vivían en Arica, Antofagasta, Santiago, Temuco y Punta Arenas, reveló que el 80% tenía una condición física mala o deplorable. Y diseñaron un plan de ejercicios especiales para remediarlo.

«Esto es grave porque la falta de ejercicio representa una amenaza para la salud, ya que la vida sedentaria provoca pérdida en la capacidad metabólica del tejido muscular, particularmente, en la metabolización de glucosa y grasa, lo que predispone a ciertas enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión, diabetes y cardiopatías», señala el Dr. Erik Díaz, director de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de Chile.
«La inactividad produce una condición patológica en el ser humano que va reduciendo, progresivamente, las funciones corporales del individuo. De hecho, puede haber personas con peso normal que, sin embargo, al ser sedentarios tienen disminuida su masa muscular y presentan exceso de grasa, la cual no alcanza a ser combustionada de manera adecuada. Aunque se vean sanos en realidad están hipotecando su salud futura», alerta.
El profesor Díaz señala que junto a su equipo desarrollaron Guías de Ejercicio y Salud destinadas, precisamente, a personas sedentarias o con sobrepeso que han dado excelentes resultados y que, incluso, se están exportando a otros países de la región, como Argentina.
«El ejercicio es una herramienta terapéutica olvidada de la medicina que ayuda a revertir las condiciones patológicas», asegura el experto.
Las nuevas guías se centran en la práctica de ejercicio de alta intensidad -según la capacidad de cada sujeto- para así restablecer la funcionalidad muscular. A pesar de ser intensos se realizan por segmentos corporales (brazos, hombros, pectorales, abdomen y piernas), de esta manera los ejercicios de fuerza recomendados son seguros para toda la población, ya que el esfuerzo es localizado.
Asimismo, se efectúan en posición sentado, e incluso acostado, lo que disminuye todo riesgo para el individuo, porque no involucra mayor desgaste cardiorrespiratorio.
«Privilegiamos el ejercicio anaeróbico (actividades breves sustentadas en la fuerza) por sobre el aeróbico (centrado en la resistencia) con el fin de resucitar la funcionalidad muscular perdida como resultado del sedentarismo y la falta de ejercicio sistemático», explica.
EJEMPLOS
Para ello se evalúa al individuo haciendo que camine a paso rápido una distancia de 2 kilómetros. Después se hacen pruebas funcionales de los músculos para, finalmente, iniciar la rutina anaeróbica.
«Las 32 sesiones de ejercicios que hacemos son intermitentes aunque intensas. El método se denomina 1*2*3, que consiste en trabajar un minuto hasta la fatiga muscular, luego se descansa 2 minutos y se repite por 3 veces. Eso mejora su capacidad en forma progresiva», agrega Erik Díaz.
Además, explica, la frecuencia es de tres veces por semana, dejando reposar el organismo entre las secuencias. «Si sobreexiges la recuperación no será la deseada, por eso, para restaurar el músculo esquelético es necesario que haya períodos de estrés y descanso.
RESULTADOS POTENTES
Los resultados son «potentes» y no ponen en riesgo al individuo, aunque ya haya desarrollado una enfermedad crónica. De hecho, los equipos de salud han comprobado que estos ejercicios consiguen reducir la presión en los hipertensos y mejorar el manejo de los diabéticos, representando una buena alternativa terapéutica.
En tanto, el profesor Díaz agrega que una vez recuperada la condición muscular el sujeto puede iniciar otras actividades físicas o deportivas que lo hagan mantenerse activo y que le resulten atractivas.
«Lo ideal es que este programa se utilice en todas las personas inactivas para que sea una herramienta de prevención y no sólo terapeútica», acota el académico.

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