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¿Por qué México padece obesidad? …Recomiendan promover hábitos alimenticios sanos

Monterrey, México.- Del 2000 a la fecha, los mexicanos duplicaron su ingesta calórica, lo que ha contribuido en gran medida a que el País posea el nada honroso primer lugar en obesidad infantil y el segundo sitio en obesidad general en el mundo, de acuerdo con la OMS.

La razón es simple: el consumo desmesurado de bebidas azucaradas, como refrescos y jugos artificiales, y alimentos chatarra.

Sin embargo, la tendencia a subir de talla viene de más atrás: La Secretaría de Salud federal estima que de 1980 a la fecha se ha triplicado el número de personas con sobrepeso y obesidad.

Actualmente, 7 de cada 10 adultos en México tienen algún problema con la báscula. Además, hay alrededor de 5 millones de niños menores de 10 años con problemas con su peso.

Barry Popkin, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, en Chaphill y autor de «Why The World is Fat» (Por qué el Mundo está Gordo), asegura que el fenómeno de la obesidad se disparó en una década a nivel global y alcanzó a países en vías de desarrollo como México y Egipto.

El también director del Centro Interdisciplinario de Obesidad, en esa universidad estadounidense, señala que hace 15 años en México no había tanta publicidad ni un consumo generalizado de refrescos, bebidas artificiales y comida chatarra.

«Ahora todos los mexicanos tienen a este tipo de alimentos a su alcance», dice.

Otra cosa que sucedió en el País fue la masificación de la comida chatarra, altamente calórica, como frituras y panecillos, con mucha azúcar y grasa.

¿Por qué México sufre obesidad?

Porque los malos hábitos alimenticios se extendieron a más población, sobre todo infantil; faltaron programas preventivos de salud nutricional y activación física dirigidos a las familias; y no se reforzaron los contenidos escolares en estas materias, coinciden Popkin y otros expertos.

Ahora, la preocupación es tal que el Gobierno del Estado ha puesto en marcha el Programa para la Alimentación Saludable y la Actividad Física, que busca abatir la obesidad y el sobrepeso en los planteles.

El plan pretende regular las tienditas escolares para que no vendan comida chatarra y fomentar rutinas de ejercicio en los alumnos.

EFECTO GLOBAL

De comer tres comidas al día con la misma cantidad de alimentos, de pronto, casi todo el mundo consume comida chatarra entre comidas. Por ejemplo, en China, entre el 2004 y 2006 se triplicó el consumo de snacks. La tendencia es global, afirma Popkin.

Ahora todos los productos llegan a todas partes, dice el investigador, quien ha realizado estudios de obesidad en México, Rusia, Estados Unidos y Brasil.

De acuerdo con un estudio que elaboró en México con investigadores estadounidenses y nacionales entre 1999 y 2006, los mexicanos doblaron la cantidad de calorías que consumían.

¿Razón? Todos los grupos de edad cambiaron el agua natural por refrescos, jugos embotellados y/o cerveza, en el caso de los adultos.

Pero aparte de que el alto consumo de refrescos implicó un aumento de peso, también provocó menor ingestión de calcio, fósforo, folatos y vitaminas A y C, esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo, dice la nutrióloga Edna Nava.

LO IDEAL… Y SALUDABLE

Lo ideal es hacer cinco comidas: tres fuertes y dos snacks. Un snack en la mañana y otro en la tarde: fruta, granola y frutos secos, por ejemplo. Tienen que ser bocadillos ligeros y balanceados, recomienda Alejandra García, nutrióloga con especialidad en obesidad.

Con ello se pueden mantener bajos los niveles de insulina, lo que ayuda a frenar el hambre y controlar el peso.

La producción excesiva de esta sustancia provoca más hambre y como es una hormona anabólica hace que el cuerpo forme más grasa, lo que se convierte en un círculo vicioso: Más hambre, más peso…

Cuando los patrones de alimentación se corrigen con apoyo de un especialista, explica García, las personas empiezan a sentir menos hambre y a reducir tallas de manera natural.

Lo que sí complementa una buena alimentación, coinciden los expertos, es una rutina de ejercicio de 30 minutos al menos cinco días a la semana.

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