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President Obama tomará acción …Republicanos lo obligan a desempolvar el Plan B de la Reforma Migratoria

“El Congreso ya ha presentado una lista de acciones que puede tomar el presidente.”
El Plan B de la reforma migratoria no era el mejor escenario para la Casa Blanca pero siempre estuvo dentro de las probabilidades. Con perfil bajo, asomó a principios de julio del año pasado y se quedó flotando en la atmósfera de Washington DC sin que nadie ni nada la ahuyentara.

Las organizaciones pro inmigrantes dijeron que si la Cámara de Representantes no aprobaba una ley como la del Senado, entonces le pedirían al presidente Barack Obama que usara su poder ejecutivo para conceder beneficios migratorios temporales a los indocumentados. Entre ellos, citaron ampliar la Acción Diferida de los dreamers o una especie de TPS como el otorgado en 1999 y 2001 a indocumentados de Honduras, Nicaragua y El Salvador.

La Casa Blanca salió al paso para detener los rumores en seco. A mediados de septiembre de 2013 insistió en que los republicanos de la Cámara de Representantes debían debatir y aprobar un proyecto comprensivo de reforma migratoria que incluya la ciudadanía, y enfatizó que no existía un Plan B si las discusiones se estancaban.
Obama también dijo que para el verano estaría tomando medidas unilaterales para ayudar a los inmigrantes.
De qué se trata
El Plan B surgió poco después de que el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes lanzó cuatro advertencias: que no discutiría el proyecto de reforma migratoria S. 744 aprobado por el Senado, que debatiría una versión propia, que lo haría por partes y que sólo enviaría al pleno iniciativas que contaran con el respaldo de la mayoría de la mayoría (regla Hastert), es decir 118 de los 234 votos de la oposición. Ocho meses después agregaron una quinta traba: que no la debatirían porque no confiaban en que el presidente haría cumplir la ley.
Las advertencias dibujaron varios escenarios posibles. El primero –y el único que aceptaba la Casa Blanca y el Senado- era el Plan A, la opción legislativa con la aprobación de un proyecto de ley como el S. 744.
Un plan secundario era la aprobación de una iniciativa de ley que incluya la ciudadanía sólo para algunos indocumentados, como los dreamers amparados por la Acción Diferida anunciada en junio del año pasado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y que al final de cuentas sería el Comité de Conferencia el que armonizaría ambas versiones, la del Senado y la de la Cámara.
Una tercera alternativa fue una reforma solo con residencia permanente y sin ciudadanía para los indocumentados.
El cuatro escenario era el Plan B, idea que la Casa Blanca siempre rechazó hasta este lunes, cuando el presidente dio por concluido el debate de la reforma migratoria en la Cámara de Representantes y anunció que tomará acciones ejecutivas para reparar el sistema migratorio que, reiteró, se encuentra roto.

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