Presume Calderón nuevo megapenal …Aunque fue inaugurado, el nuevo penal todavía no está totalmente listo

Ciudad de México.- En medio de la crisis penitenciaria más fuerte de los últimos años, el Presidente Felipe Calderón inauguró ayer un penal de máxima seguridad concebido para evitar riñas, motines y fugas.

Construido con el respaldo de un novedoso esquema de inversión público-privada, el penal se extiende sobre una superficie de al menos cien hectáreas en una área desértica. Tiene mil 200 cámaras de monitoreo, aduanas con esclusas de control y una clínica con quirófano.

Cada uno de los cinco módulos del penal, cuya construcción ameritó una inversión de cuatro mil 200 millones de pesos, tiene la extensión de la plancha del zócalo de la Ciudad de México. Concebido para albergar hasta cuatro mil reos, en una primera etapa recibirá a dos mil 500.

Ufano por el tamaño del penal -el más grande de México y, presumiblemente, del mundo-, Calderón se apresuró a señalar, no en broma, que su Gobierno buscará el récord Guinnes correspondiente.

Prófugo aún el grueso de los 131 reos que se fugaron del penal de Piedras Coahuila, Calderón hizo hincapié en que de esta nueva prisión difícilmente podrá haber fuga alguna de internos.

«Gracias a su diseño y a su capacidad, este nuevo Centro Federal de Readaptación ha sido construido con el objeto de evitar riñas, motines y fugas.

«De hecho, el estándar que se ha puesto el personal que atiende los penales federales, es llegar a una política de parámetros de cero fugas, riñas o motines, con lo cual es fundamental contar con instalaciones de vanguardia como ésta», dijo.

El Presidente contrastó las condiciones de seguridad de esta prisión con las que imperan en penales estatales, donde «ha habido muchas fugas que preocupan y alarman a la población, con toda razón»; por lo pronto, aseguró que ningún reo federal ha escapado.

Acompañado por el Gobernador Guillermo Padrés y el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el Mandatario recorrió en mangas de camisa y a pie los interiores del penal y a bordo de un vehículo descubierto el exterior; los tres pronunciarían después sendos discursos en un área que tenía como trasfondo varias celdas.

Tras los barrotes asomaban, extendidas sobre las camas, los uniformes color caqui que usarán los nuevos reos, que poblarán el penal; abajo, alineados sobre el suelo, tres pares de zapatos.

Razonablemente iluminadas, las celdas reciben luz natural a través de una pequeña ventana, además de la artificial; el Presidente vio en ellas un pequeño escritorio, un lavabo, una letrina y una repisa. Afuera, decenas de enrejados con alambres de púas limitan los espacios por los que caminarán y se ejercitarán los internos.

Calderón recordó que cuando entró a la Presidencia tres mil 164 reos federales eran atendidos en penales de carácter federal; al terminar este año, prometió, habrá en prisiones federales al menos 50 mil internos.

Si en 2006, detalló, había seis penales federales, este año habrá 21 con altos estándares de seguridad.

Detienen trabajos para inauguración

Aunque el Cereso Federal de Máxima Seguridad fue inaugurado ayer por el Presidente Felipe Calderón, el nuevo penal federal no quedó totalmente listo.

Minutos antes de la llegada del Mandatario federal, la mayoría de los camiones de carga de material fueron retirados de la zona, los trabajadores dejaron de laborar y a falta de cristales, algunas ventanas fueron tapadas con trozos de tablarroca y otros incluso fueron pintados a modo de puertas y ventanales.

Dentro de algunos módulos no terminados se veía tierra donde debía ir piso.

Junto al filtro del Estado Mayor Presidencial, en el sitio por donde pasaría la comitiva presidencial, un registro en el suelo dejaba salir decenas de cables negros, naranjas y marrones, algunos aún sin aislar.

Algunos trabajadores comentaron que por lo menos un mes más realizarán trabajos en el lugar.

«Tenemos por lo menos contrato desde aquí hasta noviembre, todavía quedan trabajos por hacer, terminar compactaciones, pavimentar, mover materiales y los otros grupos, terminar sus áreas que les faltan de acabados», dijo un contratista que pidió el anonimato.

En la cara este del penal, junto a la barda perimetral, aún permanecía maquinaria pesada para movilizar tierra, camiones pipa y cuadrillas de trabajadores que debieron parar labores ante la presencia del Estado Mayor Presidencial.

La prisión ubicada a unos 36 kilómetros al poniente de Hermosillo, consta de cinco módulos con una clínica-hospital y afirman, tiene los parámetros de seguridad para evitar motines, fugas y riñas.

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