Promete Bush investigación por ‘Katrina’

Ha sido criticado por la lenta respuesta federal!

Washington DC, Estados Unidos.- El Presidente George W. Bush, criticado por la lenta respuesta federal al huracán «Katrina», dijo hoy que respaldará una investigación sobre las demoras y deficiencias en la prestación de auxilio.

«La burocracia no impedirá que sea cumplida la tarea encomendada en beneficio del público», dijo el Mandatario tras reunirse con su Gabinete en la Casa Blanca para analizar las tareas de recuperación.

«Lo que pienso hacer es encabezar una investigación para determinar lo que salió bien y lo que salió mal», insistió Bush.

Sin embargo, el Mandatario dijo que no es el momento de recriminaciones inútiles.

«La gente quiere que recurramos aquí al juego de las recriminaciones inútiles», indicó. «Tenemos que solucionar los problemas. Tiempo habrá para averiguar lo que salió bien y lo que salió mal».

La Casa Blanca se manifestó por la mañana que no habrían destituciones abruptas de funcionarios encargados de los desastres naturales.

El líder de la mayoría senatorial, el republicano Bill Frist, dijo a los periodistas que la Comisión de Seguridad Interna convocará a audiencias en cuanto el Congreso reanude esta semana sus gestiones para examinar las debilidades y fortalezas de la respuesta federal y adoptar las lecciones aprendidas.

Según investigadores legislativos, se advirtió hace unas semanas a la Casa Blanca que algunos equipos de respuesta rápida y primeros auxilios recibieron un entrenamiento y tenían sus pertrechos más orientados a combatir el terrorismo que los desastres naturales.

Sin embargo, es demasiado pronto para indicar si ese cambio influyó en la lenta respuesta federal al huracán «Katrina», aunque algunos de los responsables de esos equipos habían planteado con anterioridad sus temores.

Ha sido muy criticada la respuesta de las autoridades municipales, estatales y federales ante el huracán, especialmente la Agencia Federal de Manejo de Emergencias que preside el funcionario Michael Brown.

Bush, durante la gira de inspección que realizó el viernes por la región afectada, alabó el desempeño de Brown, aunque admitió los problemas.

El Gobierno también ha rechazado las sugerencias de que los pobres, especialmente los de raza negra, fueron abandonados a su suerte durante la evacuación de Nueva Orleans.

Bush enfrenta un choque con las autoridades locales de Louisiana y Mississippi debido a los fracasos en la ayuda.

La Gobernadora de Louisiana, la demócrata Kathleen Blanco, no dejó de criticar a Bush después de que éste declarara ayer su intención de coordinar la acción de la Guardia Nacional desde Washington, en vez de dejarla en manos de las autoridades locales como venía sucediendo hasta ahora.

Durante la segunda visita de Bush a la región de ayer la situación casi estalla. Colaboradores de la Gobernadora declararon que Blanco no había sido invitada y que ni siquiera se le había avisado previamente de la llegada del Mandatario.

El trasfondo de este último conflicto es, según la prensa, una contraofensiva de la Casa Blanca en vista de las críticas a las que se ha visto sometida por la lentitud con que han llegado las ayudas por el huracán.

Según The New York Times, los principales asesores de Bush, Karl Rove y Dan Bartlett, iniciaron una campaña con el objetivo de echar la culpa del retraso de las ayudas para las decenas de miles de afectados en las zonas inundadas a los estados federados y las autoridades locales.

Aunque la Casa Blanca rechazó estas acusaciones y señaló que existe una cooperación y para ejemplo puso como dos antiguos rivales políticos, los ex Presidentes Bill Clinton y su predecesor George Bush padre se reunieron para recolectar donativos

Algunos medios estadounidenses ya han empezado a hablar del «Katrinagate», del mayor desafío para todo el «establishment» político desde el escándalo del Watergate de Richard Nixon en los años 70.

Hacía décadas que las televisiones, radios y periódicos de Estados Unidos no trataban con tan poca deferencia a su Presidente y al gigantesco aparato burocrático de Washington como en estos días.

Incluso ahora que ya han empezado a llegar de forma masiva las ayudas y que el agua comienza a bajar en Nueva Orleans, continúan las críticas por la negligencia del Gobierno, tanto por sus fallos a la hora de prevenir la catástrofe como por su reacción a la misma.

Pero se trata de mucho más que un juicio distanciado. Numerosos observadores coinciden en señalar que nunca antes había asumido la prensa de manera tan directa, emocional e iracunda el papel de acusadora. No cuentan sólo una historia, sino que se han convertido en parte de ella.

Una reportera de CNN rompió a llorar y sólo logró hablar con gran dificultad cuando informaba de la gente que desde los tejados en Louisiana pedían ayuda a gritos. También a otros periodistas se les quebraba la voz mientras contaban lo que estaban viendo.

«Esto no es Iraq, no es Somalia, es nuestra patria», dijo un reportero de NBC. Ted Koppel, un moderador de la cadena ABC que normalmente mantiene la calma, increpó directamente durante una entrevista a Michael Brown porque éste se mostró incapaz de dar una cifra aproximada de los refugiados en el Centro de Convenciones de Nueva Orleans.

«¿Es que ustedes no ven la televisión?», le espetó este veterano de la televisión. «¿Es que nunca escuchan la radio? Nuestros reporteros llevan informando (de los refugiados) desde antes que hoy.¿Cómo es posible que nosotros tengamos mejores informaciones que ustedes? ¿Por qué no se lanzan alimentos? En Banda Aceh, en Indonesia, lo hicieron dos días después del tsunami».

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