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Promete Bush Reforma Migratoria Integral

Abala, Yuc.. Con la misma promesa de hace seis años de ‘’trabajar tan intensamente como pueda’’ por una reforma migratoria, sólo que ante un nuevo escenario desfavorable para ese propósito, al no tener mayoría en el Congreso y en el ocaso de su gobierno, el presidente George W. Bush inició su encuentro con el mandatario Felipe Calderón.

El presidente mexicano no pasó por alto que su antecesor, Vicente Fox, ya había escuchado promesas similares y le pidió a Bush que México vuelva a ser la prioridad de su agenda (como lo ofreció el 5 de septiembre de 2001), y no perdió oportunidad para mostrarse en contra de la construcción del muro fronterizo y pedir respeto para los connacionales.

A diferencia del tema migratorio, en que hubo coincidencias discursivas, el tema Cuba causó controversia entre ambos mandatarios, según informó un despacho de la agencia Afp, que cita a un consejero de la Casa Blanca. ‘’En el caso de Cuba, en cierta medida, estuvieron de acuerdo en que no están de acuerdo’’, dijo Dan Fisk, aunque coincidieron en la necesidad de que la comunidad internacional apoye al pueblo cubano y sus aspiraciones.

Turismo y plática en inglés

Fue una ‘’ambiciosa agenda’’ de trabajo, como la definió el invitado. En la hacienda Temozón Sur hubo una ceremonia de recepción y dos encuentros, el primero sólo entre ellos y el otro con las comitivas ampliadas, para concluir con un almuerzo.

Si bien la visita a Uxmal fue programada como parte de un paseo turístico, también sirvió para que, acompañados por sus esposas, Margarita Zavala y Laura Bush, conversaran la mayor parte del tiempo en inglés. Aun la cena en la hacienda Xcanatú fue ocasión para que continuaran los mensajes políticos.

En su quinta visita a México y su primer encuentro con Calderón -ya como presidente-, Bush llegó con un discurso pro reforma migratoria, pero con una carga histórica que no pasó por alto su anfitrión. Desde la recepción, realizada en los jardines de Temozón Sur, en la que participaron ambas comitivas, Calderón rememoró cómo hace seis años el jefe de la Casa Blanca manifestó que no existía una relación en el mundo de mayor importancia para Estados Unidos que la que tenían con México.

Y calificó de ‘’justificación comprensible’’ el cambio de prioridades en la agenda de Wa-shington por los ‘’cobardes atentados’’ del 11 de septiembre de 2001. A partir de ello convocó al texano a retomar el espíritu de aquellas palabras y dar cauce a la relación partiendo de la base de que son pueblos ‘’amigos’’. Luego de ese llamado puso sobre la mesa el asunto migratorio al plantear que, como originario de Michoacán, estado altamente expulsor de connacionales, sabe del dolor que causa el éxodo de trabajadores.

Ahí se encontraban las comitivas de México, que encabezaban el jefe de la Oficina de la Presidencia, Juan Camilo Mouriño; los titulares de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa; de Hacienda, Agustín Carstens; de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, y de Economía, Eduardo Sojo, así como el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán.

A Bush lo acompañaban Condoleezza Rice, secretaria de Estado; Michael Chertoff, Seguridad Interna; Carlos M. Gutiérrez, Comercio; Alberto Gonzalez, procurador general; Thomas Sannon, subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental; Tony Snow, vocero de la Casa Blanca; Dan Bartlett, consejero, y Joshua Bolten, jefe de gabinete.

Antes de manifestarse en contra del muro fronterizo, Calderón aclaró que los mexicanos respetan el derecho de los estadunidenses a decidir sobre su territorio, y reiteró su conocida frase: ‘’Puede ayudar más a detener la migración un kilómetro de carretera en Michoacán o en Zacatecas, que 10 kilómetros de muro en Texas o en Arizona’’. No obstante el difícil panorama político que enfrenta Bush para lograr esa ansiada reforma migratoria, le agradeció los trabajos que realiza y le deseó éxito. En respuesta a las preocupaciones centrales del gobierno estadunidense, señaló que México comparte también el propósito de mantener una ‘‘frontera segura’’ y en recuperar las plazas públicas de la delincuencia y las drogas con hechos firmes.

Pero advirtió que, para tener éxito en esta lucha, necesitan la colaboración y la activa participación de su vecino a sabiendas de que mientras no se reduzca la demanda de drogas en su territorio será muy difícil reducir el suministro en México.

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