Ratifica México su negativa a  ser tercer país seguro: Ebrard

Ratifica México su negativa a ser tercer país seguro: Ebrard

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Ante la decisión del gobierno de Washington de enviar a territorio nacional a solicitantes de asilo bajo proceso, México ratificó su determinación de no convertirse en tercer país seguro. La respuesta original de no deportar a quienes sean devueltos al país en tanto atienden el citatorio de un juez se hizo por razones humanitarias, afirmó el canciller Marcelo Ebrard Casaubon, en la conferencia de prensa diaria del presidente Andrés Manuel López Obrador y ante el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas.
Con la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ambos funcionarios fueron presentados por el mandatario para, dijo, fijar una postura provisional, transitoria ante este tema y el lunes, en definitiva, exponer la posición del gobierno de México frente al anuncio del gobierno de Donald Trump.
Pero ahí mismo aclaró: México desea mantener una relación de entendimiento y amistad con las autoridades de Estados Unidos y, al mismo tiempo, defenderá sus principios de política exterior.
Ebrard Casaubon indicó de entrada que convertir al país en tercer Estado seguro sería resultado de un tratado que México no aceptaría.
“Entonces, lo que tenemos que resolver es si aceptamos o deportamos a esas personas que están hoy día en territorio mexicano, su inmensa mayoría son centroamericanos, no sólo en Tijuana, sino en otros puntos de la frontera, y que todos los días hacen una fila, hay una secuencia y donde las autoridades norteamericanas los reciben conforme a ese listado y resuelven si los aceptan o no, luego los ingresan a un shelter (albergue) y luego finalmente van ante un juez migratorio”, explicó el funcionario.
Pero en el caso de un tercer Estado seguro, todo ese trámite de asilo se hace en otro país y en este caso significaría que todo el procedimiento se haría en México. Ni hemos firmado un tratado ni lo vamos a hacer, y así se le ha dicho en muchas ocasiones a Estados Unidos, agregó.
El canciller Ebrard insistió: México no va a deportar a las personas que están buscando asilo; eso iría en contra de la tradición mexicana en favor del derecho de asilo; iría en contra de los derechos humanos de los migrantes.
Así, las autoridades salieron al paso de su contradictoria postura del jueves, pues mientras Relaciones Exteriores dijo que no deportaría a los migrantes devueltos al país por las autoridades de Estados Unidos, la Secretaría de Gobernación, por conducto del Instituto Nacional de Migración, afirmó por su parte que México no recibirá a esas personas porque no tiene la capacidad operativa ni el marco legal necesario para ello.

Aumento en 2019

En su intervención, Alejandro Encinas informó que ha cambiado mucho la presencia de la caravana de migrantes centroamericanos que se encuentra en Baja California y que se ha reducido de forma significativa el número de personas que están buscando cruzar la frontera hacia el norte.
Sin embargo, dijo, se prevé un incremento considerable del flujo migratorio para el próximo año en busca de refugio y que podría oscilar entre 48 mil y 80 mil personas, entre otras razones por los proyectos de inversión anunciados por el gobierno para el sureste mexicano.

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