<!--:es-->Rayados estalla al final y vence a Pumas
…Ahora enfrentará en la Final del Apertura 2010 al Santos<!--:-->

Rayados estalla al final y vence a Pumas …Ahora enfrentará en la Final del Apertura 2010 al Santos

El chileno Humberto «Chupete» Suazo se plantó en un mano a mano crucial con el arquero Sergio Bernal y unos 34 mil aficionados se levantaron de sus asientos para observar el desenlace de la Semifinal entre Rayados y Pumas…

Suazo eludió al arquero de la UNAM y luego disparó para anotar el primer gol del Monterrey en el partido de ida. Y en un instante, la tensión prolongada durante 87 minutos se transformó en una inmensa alegría en el Estadio Tecnológico.

Sin probar una sola gota de alcohol y resignados a cerveza «Cero», agua y refrescos de cola, los seguidores del cuadro albiazul calaron hasta el final sus gargantas para celebrar el pase a la Final del Apertura 2010.

«¡Soy de los Rayados, sí señor!», coreó la multitud, siguiendo a la porra de La Adicción, la única que había alentado desde el inicio y en forma permanente al equipo de Víctor Manuel Vucetich.

Seis años después de gozar con una «Final-Final» en casa, la hinchada del Monterrey abrazó la victoria sobre los Pumas con la certeza que el próximo domingo tendrá la oportunidad de ver a su equipo coronarse como local.

«¡Y dale, dale, Monterrey, oh, oh, oh!», «¡es la hora es la hora, es la hora, es la hora de ganar!», cantaba la afición regia en las postrimerías del encuentro.

Minutos antes, Vucetich escuchó el clamor de la muchedumbre, que pedía en la cancha a Neri Cardozo, y llamó al argentino para sustituir al paraguayo Osvaldo Martínez.

Con la piel de los Pumas a punto de convertirse en tapete de sala, Cardozo se escapó por la banda izquierda, envió un centro a Suazo, pero el remate fue rechazado y volvió a quedar en los botines de Neri, quien fusiló a Bernal para acabar literalmente la Semifinal.
«¡Y ya lo ve, y ya lo ve, es para Tigres que lo mira por TV!», cantó a todo pulmón la concurrencia. El largo suspenso se tornó en un torrente de felicidad y la Ciudad entera se enteró del triunfo rayado, pues centenares de automovilistas salieron pitando fuerte por las principales avenidas y remataron alrededor de la Macroplaza.

«¡Traigan al Santos!», vociferó un hincha del Monterrey en plena celebración.

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