Rayados Reyes de Concacaf

Rayados Reyes de Concacaf

Reyes

La “madre de todas las finales” que propuso la Concacaf entre dos clubes regiomontanos encontró un solo “padre”: Los Rayados del Monterrey.
Y puede que estuvo lejos de una serie donde sobrarán goles o el buen futbol, pero hubo tiempo para emociones, suspiros y exhalaciones.
Ha sido intensa, limpia y contó con momentos interesantes. En todos los parajes de esta final, en más de 180 minutos, Rayados demostró que tiene a los futbolistas y al entrenador apropiado para ser un claro dominador del futbol mexicano.
Tigres quedó a deber. Aunque se metió en la final con el golazo de André Pierre Gignac en el cierre del juego, Ricardo Ferreti y sus futbolistas se han ido a dormir abatidos, pensativos y preocupados, porqué nunca estuvieron en un nivel futbolístico apropiado para la cita.
La revancha ha sido consumada. Rayados pudo vengarse de aquella dolorosa derrota en la Final de Liga y de paso desapareció los “fantasmas” que, según dicen, habitaban en su estadio en momentos cruciales y sobre todo en finales.
Desde Barovero, pasando por Nico Sánchez, Gallardo, Layún, Pavón, Funes Mori, Medina, Pizarro y Avilés. Han hecho un gran trabajo, acorde a la calidad y al precio del plantel que han conformado. Hoy, Diego Alonso debe tener al mejor club de futbol mexicano.
La final regia y el triunfo rayado nos coloca también ante un dilema. Puede que estemos, por primera vez en la historia, frente un escenario donde los clubes mexicanos se vean más obligados a obtener un torneo internacional que la competencia doméstica.
Para Tigres y para Rayados, grandes favoritos para ganar la liguilla de mayo, la final que concluyó anoche en el majestuoso Estadio Bancomer, ha dejado una huella imborrable en ambos equipos.
El futbol mexicano siempre ha sido un futbol de carácter local, incluso cuando se competía en la Libertadores, parecía que había siempre mayores pretensiones y reconocimientos con el torneo doméstico. ¿Se le valora como se le tiene que valorar al título que consiguió el Pachuca en la Copa Sudamericana del 2006? La realidad es que no. El club mexicano cuenta tanto por los cetros que ha ganado en su propia tierra.

Pero el Monterrey-Tigres, para ambos clubes, siempre estuvo por encima del trofeo de la Liga MX. Ellos le dieron otra dimensión al juego, al resultado, a la batalla, a la pasión, la polarización de la ciudad y al entendido de que hay algo más que un partido de futbol entre estos dos.

Tigres y Rayados han cambiado de alguna forma, las prácticas y costumbres del futbol mexicano. Las grandes inversiones, la necesidad de reforzarse por la competencia interna que ejerce el rival, la batalla particular entre ambos por ser mejor ha propiciado que la Liga MX sea mejor.
Ahora, ambos trasladan esa competitividad a un torneo internacional, que hace algunos años, no valía para nada o para muy poco y que hoy, ante la desaparición del Mundial de Clubes, tampoco tiene un premio muy definido y ambicioso, pero que, en este caso, se satisface con ganar un Clásico al odiado rival deportivo. Le han dado otro valor a la Concacaf y puede que, a partir de aquí, la historia se transforme para siempre en el futbol mexicano.

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