<!--:es-->Reelecciones de Reagan y Clinton alientan a Obama
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Reelecciones de Reagan y Clinton alientan a Obama . . . Recibieron paliza a medio término

WASHINGTON, DC – Ronald Reagan sufrió una paliza en las elecciones de mitad de término de 1982, en que su partido perdió numerosas bancas en la Cámara de Representantes. Doce años después, a Bill Clinton le fue incluso peor, ya que los republicanos arrebataron a los demócratas el control de las dos cámaras.

Tanto Reagan como Clinton, sin embargo, fueron reelegidos en forma abrumadora dos años más tarde. Y los asesores de Barack Obama esperan que en el 2012 se repita esa fórmula, tras el desastre electoral del 2 de noviembre.

Reagan y Clinton se beneficiaron de una recuperación económica. Obama, en cambio, no avizora ninguna.

Pero analistas políticos y económicos no descartan que haya un repunte tanto de la economía como del presidente antes de los comicios del 2012. Hay quienes señalan que las cifras de desempleo de octubre indican que la economía está finalmente creciendo tras superar la peor recesión registrada desde la década de 1930.

«Si la tasa de desempleo bajase un par de puntos, la popularidad de Obama podría dispararse», afirmó Bruce Bartlett, analista económico de la Casa Blanca durante el gobierno de Reagan y quien desempeñó cargos importantes en el Departamento del Tesoro bajo el gobierno de George W. Bush padre.

«Y no se olviden de que la economía no había mejorado tanto en 1936 respecto a 1932, y de todos modos FDR (Fraklin D. Roosevelt) logró una victoria bastante grande», añadió.

También está el susto que pasó Harry Truman en 1946. Los republicanos asumieron el control del Congreso y prometieron anular todos los programas del New Deal, del mismo modo que ahora quieren dar marcha atrás con las reformas al plan de salud. Con su popularidad por el suelo, Truman la emprendió contra lo que describió como un Congreso «que no hace nada» y en 1948 se apuntó un triunfo asombroso.

Los historiadores dicen que cuando un presidente enfrenta una crisis económica al principio de su mandato, puede superarla y ser reelegido, pero si la crisis lo sorprende al final, será expulsado del cargo, como le sucedió a Jimmy Carter y a Bush padre.

Obama ha dicho que está dispuesto a transar en algunos temas con los republicanos tras el revés electoral.

Reagan, Clinton y Obama llegaron a la presidencia en épocas de penurias económicas. Cuando Readan sufrió su traspié a mitad de término, la tasa de desempleo era del 10,8%, superior a la actual. Pero hacia noviembre de 1984, en que Reagan buscó la reelección, había bajado el 7,2% y seguía descendiendo.

El fracaso de su reforma al plan de salud y la pérdida del Congreso dejaron a Clinton preguntándose hasta qué punto era relevante, en momentos en que los republicanos, de la mano de Newt Gingrich, parecían estar manejando todo.

William A. Galston, ex estratega demócrata que ahora colabora con la Brookings Institution, opina que Obama «tiene que hacer su propia versión de lo que hizo Clinton».

«Tiene que analizar lo que sucedió. Consultar con mucha gente, adeptos y críticos, y determinar dónde hay que hacer concesiones y dónde no», manifestó.

Y se lo debe decir claramente a la nación en su informe anual de enero, indicó Galston.

Clinton se rodeó de nuevos asesores, transó con los republicanos y sacó adelante acuerdos bipartidistas como la reforma al sistema de bienestar social de 1996. La economía mejoró durante su gestión y al dejar la presidencia en el 2001 el presupuesto nacional tenía un excedente.

Clinton también sumó puntos por la forma en que unificó al país tras el atentado de Oklahoma City de 1995. Y los republicanos pueden haberse perjudicado al seguir las políticas radicales de Gingrich.

«Los índices de popularidad de Obama son comparables, si no mejores, que los de estos otros presidentes» luego de dos años en el gobierno, destacó Andy Kohut, director del Centro de Investigaciones Pew.

Una encuesta del Pew realizada a fines de octubre reveló que el 47% de los consultados quería que Obama se volviese a postular, mientras el 42% no deseaba que lo hiciese. Luego de las elecciones de mitad de término de 1994, un 44% de los consultados estaban a favor de una nueva postulación de Clinton y un 47% en contra. Una consulta de Gallup, por otra parte, indicó que solo el 35% de la población quería que Reagan volviese a postularse y un 57% estaba en contra.

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