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La polémica de los incentivos!<!--:-->

Regalos por Buenas Notas! La polémica de los incentivos!

Muchas escuelas en Estados Unidos comenzaron a aplicar un sistema diferente para motivar a sus alumnos: la de entregar recompensas por sus buenas notas. Dentro de este tipo de regalos se encuentran vales para comida rápida, juguetes y hasta un reproductor de Mp3. Las opiniones sobre su valor están divididas: hay especialistas en contra y a favor de esta práctica. ¿Es la solución para mejorar el bajo rendimiento?

““Cuando mi hija era joven no vacilé en gratificarla luego de obtener buenas notas. Nosotros decidimos que esto era un gran compromiso. Y le pagamos 10 dólares por cada A que obtenía. Pero ella debía pagar 20 dólares por cada C que llevaba a casa. Wow que hizo un buen trabajo: ¡ella está en la escuela de medicina y será médico en 18 meses!”, cuenta Mary Jo Fay, una mamá que también es columnista y guionista en Estados Unidos.

Como ella, muchos padres y escuelas piensan que las recompensas son positivas. Sin embargo, hay diferentes formas de incentivar las buenas calificaciones. Recientemente, una escuela de Orlando les dio a sus alumnos unas tarjetas que podían ser canjeadas por comida rápida de una famosa cadena de comida rápida. Algunos padres se disgustaron no sólo porque se trata de comida chatarra sino porque además esta recompensa era una suerte de publicidad.

El vicedecano de la Universidad Villanova de Philadelphia, Stephen Jones dice que los incentivos no tienen por qué ser malos. Este especialista incluso está a favor de recompensar a los buenos estudiantes.

“No creo que haya un límite de edades en las que un niño pueda recibir una recompensa. Hay algunos programas de jardines de infantes que utilizan los juguetes como recompensa. En lugar de dinero sugiero que la recompensa sea un regalo para ciertas tiendas”, detalla Stephen Jones.

Pero no todos los expertos en educación y padres opinan de la misma manera. La profesora Michal Ann Strahilevitz, Ph.D. Golden Gate University (Universidad Golden Gate) explica que existen investigaciones en psicología que demostraron que cuando la gente recibe paga por algo se reduce el deseo de esa persona de realizar la misma acción de manera gratis.

Con el riesgo que esto trae aparejado. Esta especialista lo detalla claramente: “Si tú les pagas a los estudiantes por buenas notas ellos comenzarán a creer que están haciendo las cosas bien por las cuestiones materiales y pueden reducir sustancialmente su amor hacia el aprendizaje”.

Incluso, algunos estudios revelan que las recompensas, lejos de estimular, terminan desmotivando. Una de las investigadoras de esta área es Theresa Amabile, autora de artículos como “Reward, Intrinsic Motivation, and Creativity” (Recompensas, motivación intrínseca y Creatividad), profesora de Administración de Empresas del Edsel Ford Bryant y co-jefe de la Dependencia de Gestión Empresarial en Harvard Business School (Escuela de Negocios de Harvard).

En una de sus investigaciones descubrió que los niños y estudiantes que recibían recompensa por realizar determinada tarea terminaban por realizarla con menos creatividad.

¿El intermedio? Lograr ese equilibrio tan complejo. Es decir, que quieran el estudio y que reciban de vez en cuando una recompensa.

El Connecticut State Department of Education (Departamento Estatal de Educación de Connecticut) critica ciertos incentivos como la comida, por considerarlo contraproducente (en especial cuando se trata de fast food en una nación con un índice tan alto de obesidad como Estados Unidos).

En cambio, recomienda alternativas para recompensar a los alumnos:

Alumnos de la escuela elemental. Autorizarlos a sentarse entre amigos, comer el almuerzo fuera de la clase con todos los estudiantes, tener un desayuno en el aula, regalarles lapiceras o libros, darles recesos extras, permitir que vean una película divertida o que tengan un recreo con una actividad física divertida o un paseo divertido en familia, dejar que bailen su música favorita o que tengan tiempo extra para realizar tareas de arte, usar juegos divertidos de computadora, suplementos de arte o juguetes.

Alumnos de la escuela media. Permitirles sentarse con amigos o escuchar música que les guste mientras trabajan en la escuela, ofrecerles un video divertido, darles crédito extra o más tiempo con la computadora, permitirles comer el almuerzo fuera del aula, disminuir la cantidad de tarea para la casa, aumentar los paseos.

Alumnos de High School. Otorgarles más crédito o más puntaje, permitirles ver un video divertido, reducir su tarea, darles cupones para videojuegos, comercios de música o películas.

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