Resuelven el misterio de los fajos de dinero que aparecían en las calles de un pueblo en Inglaterra

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Blackhall Colliery, un pequeño pueblo minero en el condado inglés de Durham, acaparó portadas de la prensa internacional hace unos meses cuando la policía divulgó que desde 2014 un desconocido se daba a la tarea de colocar en las calles fajos de hasta 2,000 libras esterlinas (casi 2,600 dólares).
El periódico The Guardian, que en noviembre pasado se hizo eco del misterioso caso en un artículo titulado “El Santa Claus de Blackhall”, anunció que dos personas se han presentado ante las autoridades como autores del insólito gesto.
Desde hace seis años, la comunidad de unos 5,000 habitantes en la costa del noreste de Inglaterra había comenzado a elaborar sus propias teorías al respecto. ¿Es alguien que ganó lotería? ¿Un traficante de drogas que busca deshacerse de sus ganancias ilícitas? Lo cierto es que el enigma permanecía, incluso cuando la policía entrevistó a las autoridades del banco local y analizó las huellas dactilares de los billetes.
Ahora, dos “buenos samaritanos” se identificaron como los misteriosos benefactores que dejaron más de 26,000 mil (casi 34,000 dólares) en las calles de Blackhall Colliery, con la idea de ayudar a los más necesitados.
¿El motivo? Uno de ellos asegura que tiene una “conexión emocional” con el pequeño poblado después de que uno de sus residentes le prestara ayuda.
La policía de Durham explicó que, por lo pronto, la identidad de ambos seguirá siendo un secreto bien guardado porque “no desean recibir elogios públicos por su generosidad”. Habían recibido “ganancias inesperadas” y querían “devolver algo a cambio”. Fue la amplia repercusión mediática que tuvieron sus acciones en noviembre lo que impulsó a la pareja a reunirse con las autoridades.

Ayuda generosa en un momento difícil

En aquel momento, Gaynor Crute, presidente del consejo parroquial de Monk Hesleden -que incluye Blackhall- comenzó a pensar que se trataba de empresarios con una conexión local que querrían retribuir al poblado, pero dijo que se sentía totalmente perdido.
“Desde el más joven hasta el más viejo, todos están hablando de eso. Está por todo el pueblo. La gente tiene sus propias pequeñas teorías. Hará que la gente continúe buscando por un tiempo”, declaró.
Crute señaló que la zona estaba pasando por un momento difícil desde el cierre de su mina de carbón en 1981. “Es conmovedor saber que los vecinos tienen tanta honestidad e integridad”, dijo.
El detective al frente del caso, John Forster, contó a la prensa que no sabía ni quería saber quiénes eran los benefactores. El par reveló sus identidades a un oficial superior en la sede de la policía de Durham y demostró que eran ellos al responder una serie de preguntas sobre el efectivo que solo ellos habrían sabido.
“Algo debe haber sucedido a través del tiempo que los trajo de vuelta a Blackhall y les dio un sentimiento tan emocional hacia la gente de allí”, dijo Forster, agregando únicamente que no eran residentes locales ni se trataba de un matrimonio; tampoco comparten parentesco.
La policía aprovechó para elogiar la honestidad de las 13 personas que encontraron los paquetes con 2,000 libras esterlinas y los entregaron a las autoridades, quienes les devolvieron el dinero cuando nadie se presentó a reclamarlo.
Los fajos fueron colocados deliberadamente en lugares donde podría ser encontrado por personas necesitadas, incluidos los jubilados. El dúo anónimo dijo que a menudo esperaban para asegurarse de que el dinero fuera recogido, sin esperar agradecimiento alguno.
Foster admitió que se siente “muy contento” con el final de este misterio. “Me alegro de que ahora podamos descartar definitivamente el dinero vinculado a cualquier delito o persona vulnerable”.
Todavía se desconoce si la pareja colocó más dinero que las 26,000 libras esterlinas que los residentes de Blackhall entregaron a la policía. “Sigo feliz de pensar que, si no fue todo, es la mayor parte”, agregó el oficial.

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