<!--:es-->Se acerca el final para ex mayordomo del Papa
…Podrí­a pasar cuatro años en la cárcel
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Se acerca el final para ex mayordomo del Papa …Podrí­a pasar cuatro años en la cárcel …’Soy inocente’, dijo el ex mayordomo

El juicio al ex mayordomo del papa, Paolo Gabriele, de 46 años, acusado de robo con agravantes de documentos reservados del Pontí­fice, concluirá el 6 de octubre, dí­a en que se espera conocer la sentencia.

En la audiencia de ese dí­a intervendrá el Promotor de Justicia del Vaticano (fiscal), Nicola Piccardi, que presentará su petición, y después la abogada defensora, Cristiana Arrú, hará su alegato, informó el Tribunal tras concluir la tercera audiencia.
Tras un turno para réplicas, el imputado tendrá la posibilidad de tomar la última palabra.
Una vez que hable -si así­ lo desea Gabriele- el Tribunal compuesto por Giuseppe della Torre (presidente), Paolo Papanti Pelletier y Venerando Marano se retirará a deliberar y se espera ya para ese dí­a la sentencia.
Gabriele puede ser condenado hasta con cuatro años de cárcel.
Documentos secretos

Más de un millar de documentos importantes, muchos de ellos originales con la firma del papa y otros tan reservados de Benedicto XVI que incluso llevaban escrito «para destruir», fueron encontrados en la casa de su exmayordomo, confirmaron hoy en el juicio cuatro gendarmes vaticanos.
Ese millar de documentos fueron encontrados entre «cientos de miles» hallados en el domicilio familiar de Paolo Gabriele, de 46 años, en el Vaticano, según señalaron los gendarmes, que testificaron en la tercera audiencia del juicio, celebrada hoy.
A la audiencia asistió Gabriele, quien durante la hora y media que duró se le vio impasible y sólo en algunos momentos se le escapó una pequeña sonrisa, sobre todo cuando los agentes contaban el registro de su casa, el 23 de mayo pasado.
Los gendarmes que testificaron fueron Luca Cintia, Stefano De Santis, Silvano Carlo y Luca Bassetti, que confirmaron que los documentos estaban escondidos entre los «cientos de miles» que guardaba y que muchos de esos textos importantes aparecen en el libro-escándalo «Sua Santitá», de Guanluigi Nuzzi, que desvela supuestas intrigas y escándalos en el Vaticano.
De Santis aseguró que el registro -que duró cerca de ocho horas- se produjo ante la presencia de «Paoletto», como es conocido Gabriele, su esposa, hijos y su abogado Carlo Fusco, llamado antes del comienzo.
Los agentes pidieron que sacaran a los niños de la casa, para evitarles un mal rato, pero Gabriele prefirió que permanecieran.
Segñn De Santis -confirmado por los otros tres- los cientos de miles de documentos ocuparon 82 cajas de unos 40-50 centí­metros de largo y altas, de las usadas para mudanzas, que fueron llevadas a las dependencias de la Gendarmería, distante pocos metros de la casa de «Paoletto».

‘Soy inocente’, dijo el ex mayordomo del Papa

El dí­a del juicio

CIUDAD DEL VATICANO – El ex mayordomo del papa, Paolo Gabriele, se declaró «inocente» de la acusación de robo de documentos reservados del Pontífice durante la segunda audiencia del juicio que se sigue contra él, en la que denunció que fue recluido veinte dí­as en una celda que no cumplí­a los mí­nimos requisitos.

Gabriele, conocido como «Paoletto», sí­ se consideró «culpable de haber traicionado la confianza puesta en él» por Benedicto XVI, «que le querí­a como un hijo».
El presidente del Tribunal que le juzga, Giuseppe della Torre, pidió al Promotor de Justicia (Fiscal) del Vaticano, Nicola Piccardi, que abra una investigación, después de que «Paoletto», tras una pregunta de su abogada, Cristiana Arrú, afirmara que fue recluido en una celda que no cumplí­a las condiciones necesarias, hasta el punto de no poder estirar los brazos.
También aseguró que sufrió presiones psicológicas, ya que -narró- durante la primera noche se le impidió usar la almohada y que durante veinte dí­as tuvo encendida la luz las 24 horas.
Tras conocer la denuncia, la Gendarmerí­a Vaticana aseguró en un comunicado que esa celda cumple las medidas «estándar», establecidas en otros paí­ses para situaciones análogas.
Según la Gendarmerí­a, durante los 53 dí­as que estuvo detenido, Gabriele comió siempre en compañí­a de los gendarmes que le custodiaban, con los que socializaba.
También se le permitió ir al gimnasio de la Gendarmerí­a, aunque lo rechazó, fue sometido a periódicas visitas médicas y asistí­a a misa con su familia, con la que pudo hablar sin lí­mites de horarios.
Respecto a la luz se la mantuvo así­ para evitar que pudiera lesionarse y por cuestiones de seguridad.
«Paoletto» pidió -siempre según la Gendarmerí­a- que la luz permaneciese encendida, ya que «daba compañí­a». No obstante, se le dio un antifaz para taparse los ojos. También se le proporcionó siempre sábanas y almohadas.
Estuvo en esa celda -en el Vaticano no hay cárcel- porque estaban reformando otra más grande, a la que fue trasladado una vez acabadas las obras. La Gendarmerí­a anunció una denuncia.
La audiencia duró tres horas y en la misma fue interrogado el secretario de Benedicto XVI, quien dijo que nunca sospechó del mayordomo hasta ver publicado el 19 de mayo en el libro-escándalo del italiano Gianlugi Nuazzi «Sua Santita» documentos que nunca habí­an salido de su despacho.
También lo fueron Cristina Cernetti, una de las laicas que cuidan el apartamento papal, y los gendarmes Gianluca Gauzzi Brocoletti, Giuseppe Pesce y Costanzo Alessandrini, que participaron en el registro del domicilio de Gabriele.
En el domicilio encontraron miles de documentos, muchos de ellos originales, así­ como el cheque por valor de 100.000 euros de la Universidad Católica de Murcia (España) y una supuesta pepita de oro, que Gabriele dijo no saber como habían llegado a su casa.

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