Señal de  Check  Engine,  alerta  naranja

Señal de Check Engine, alerta naranja

Señal

Gracias a la electrónica o, mejor, por culpa de este nuevo socio que ahora controla los carros, tenemos mucha más y mejor información sobre el funcionamiento de sus sistemas que, a la vez, son tan numerosos y novedosos como misteriosos. Y peor, indescifrables porque se enciende el bombillo, uno abre el capó, nada se ve, casi nada de lo que ahora hay se entiende y no hay nada qué hacer salvo ir a las siguientes instancias, que no son otras que el celular, la grúa y –ojalá– llevarlo a un taller donde no empiecen a inventar males, o caer en las fauces del concesionario. No porque tengan incorrectas intenciones, sino porque en muchos casos se limitan a conectar el famoso escáner y a cambiar lo que va saliendo, sin, muchas veces, investigar el porqué del famoso bombillito encendido.
Antes, en los carros se usaban indicadores análogos cuyas agujas nunca decían mentiras, pero solo vigilaban cuatro puntos básicos: el calor del motor, la presión del aceite, la carga de la batería y la cantidad de gasolina en el tanque. Mucho los extrañamos.
Un siguiente paso fue quitarlos y cambiarlos por bombillos que solo encienden cuando el mal está hecho y no permiten un monitoreo de las funciones, como, por ejemplo, si el aceite va perdiendo presión o el motor empieza a calentarse, casos en los cuales un conductor atento puede tomar medidas preventivas o paliativas. Es decir, que son más un aviso directo a la chequera que a un remedio oportuno.
Con la ‘inteligencia’ de la electrónica embarcada seguimos en el mundo de los bombillitos, muchos más, pero su encendido corresponde a chequeos más inteligentes y eficaces, a tal punto que cuando se activan alertas graves los computadores inducen modos de protección a la mecánica o la detienen. Es el caso de los recalentamientos y caídas en la lubricación, pero no en todos los carros pasan de la alarma a inmovilizar el motor, que sería lo deseable.
Para eso están los bombillos rojos –stop inmediato–, pero el de ‘check engine’ es una alerta que no impide seguir usando el vehículo, aunque aconseja una revisión inmediata. De ahí que su señal sea ámbar, es decir, preventiva.
Usualmente, la alerta de ‘check engine’ suele provenir del mal funcionamiento de las sondas lambda o de los lectores de oxígeno residual en los gases del escape, cuya señal se encarga de darle al computador la información para que calibre en cada giro del motor la proporción más exacta posible entre el aire de la admisión, que es la materia prima, y el combustible, que sí tiene orígenes variables como la gasolina, gas, ACPM, alcohol, etc.
La sonda funciona autónoma (ver recuadro), pues genera su propio voltaje y la señal viaja por fuera de la instalación del carro para prevenir interferencias. Está situada en el múltiple de escape y antes del catalizador. Ahora es común que haya dos sondas, la previa citada, y una posterior a la salida del catalizador hacia los silenciadores, que revisa si los controles de mezcla funcionaron.
Si la mezcla tiene mucha gasolina por descuadre del computador, mal dato de corrección de la sonda, problemas de inyectores o filtro de aire tapado, aparecerá un consumo elevado de combustible y se encenderá el ‘check’. Este problema, además de afectar el bolsillo, conlleva una aceleración en el desgaste del motor, pues el exceso de gasolina diluye y contamina el aceite, sobre todo en el encendido en frío (ver recuadro). También deteriora los componentes del catalizador, que deja de purificar los gases, y su carro pasa a ser ilegal de un momento para otro (no vale la revisión vigente si la tiene) y obstruye el flujo de los gases con la consabida pérdida de potencia. Cuando está pobre en gasolina observará recalentamiento, pistoneo y falta de potencia, lo cual a la larga también daña el motor.

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