<!--:es-->Siempre joven, incluso a los 493 años 
…El aniversario capitalino se suma a la conmemoración de las tres décadas que la Habana Vieja forma parte del Patrimonio Cultural de la UNESCO<!--:-->

Siempre joven, incluso a los 493 años …El aniversario capitalino se suma a la conmemoración de las tres décadas que la Habana Vieja forma parte del Patrimonio Cultural de la UNESCO

La Habana, Cuba.- La capital de Cuba, la antigua villa de San Cristóbal de la Habana, cumple este viernes 493 años de su fundación definitiva.

Siguiendo la tradición, la víspera un grupo de niños, residentes en el casco histórico, trasladaron en peregrinación a primeras horas de la tarde las mazas del Cabildo, desde el Museo de la Ciudad -antiguo Palacio de los Capitanes Generales- al Templete, lugar fundacional de La Habana, muy próximo a la Plaza de Armas.

De esta forma, junto al Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, iniciaron los festejos por el 493 aniversario de la capital isleña, con las tres vueltas a la Ceiba del Templete, donde miles de capitalinos hacen fila por horas para besar y tocar el árbol sagrado de los creyentes de la religión yoruba afrocubana.

De acuerdo con las leyendas traídas a Cuba por los esclavos de ultramar, dar vueltas a la Ceiba y tocarla con las manos o los labios trae prosperidad. Pero además, los habaneros también lanzan monedas y piden calladamente, tres deseos.

«Quiero que mi familia se reúna de nuevo en La Habana y no se separe más. Aunque los tres deseos concretos que yo acabo de pedir, no se los puedo contar a usted, porque entonces no se me dan», dijo a REFORMA, Lázara de la Caridad, una santera de 82 años que confía en que sus hijos y nietos, emigrados en balsa hace casi dos décadas, regresen a vivir con ella «ahora que estas cosas son posibles».

Lázara vive en una casona destartalada en Centro Habana pero la está arreglando poco a poco, con el dinero que le envía su familia de Estados Unidos.

«A mi me ayudan ellos y Santa Rita y Ochun y San Lázaro Babalú Ayé», explica la anciana.

«La Habana es una ciudad que da alegría de vivir. Yo se lo digo a mis hijos. No hay que abandonar La Habana. Aunque te alejes un tiempo, siempre hay que volver», repite la santera a una pareja de turistas en luna de miel que también participan de la ceremonia popular.

Historiadores señalan este ritual como una de las más arraigadas tradiciones habaneras por el sincretismo impuesto a los esclavos tras el encuentro desigual de la cultura española colonial y empoderada, con la africana orgullosa y ancestral pero sometida a la esclavitud.

Entre los homenajes y festejos con motivo del aniversario los organizadores destacaron una exposición colectiva de la plástica cubana que bajo el título ‘Ciudad Saudade’ será inaugurada hoy, en la galería de la Biblioteca Rubén Martínez Villena, ubicada en La Habana Vieja.

La muestra a cargo de la curadora Mónica Fernández reúne obras en formatos y técnicas diversos, de los artistas Carlos Guzmán, Tomás Núñez y Eduardo Abela, quienes, según expertos, «intentan mostrar la esencia de la ciudad con un excelente manejo de la ironía, el humor e incluso la irreverencia al abordar diferentes aristas de la vida citadina».

También algunas esquinas de la céntrica avenida 23 desde G hasta J celebrarán el cumpleaños de la ciudad con espectáculos al aire libre, concursos, exposiciones fotográficas, juegos, sorteos, y firmas de libros, desde las cinco de la tarde hasta la medianoche.

En esta oportunidad, al aniversario capitalino se suma además, la conmemoración de las tres décadas que la Habana Vieja y sus fortificaciones coloniales forman parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO, lo que en opinión de Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, fue punto de partida para el enorme proyecto de restauración que se practica en el centro histórico colonial más grande y espectacular de América, al decir de expertos internacionales.

El éxito de un proceso restaurador realizado con fuerte acento humanista ha logrado que sus beneficios abarquen mucho más que el mero urbanismo y la recuperación arquitectónica de palacetes, parques y monumentos, con especial interés en los centros docentes, la recuperación de viviendas y la atención a menores, embarazadas, discapacitados y ancianos.

Este año se ejecutan además, ya fuera del centro histórico, proyectos de gran envergadura como una recuperación capital del Malecón; la restauración del antiguo Teatro Martí, ubicado en las calles Dragones y Zulueta; la reparación del cementerio de Colón, considerado un museo fúnebre por las esculturas de sus monumentales panteones; y la del Capitolio, reconvertido luego de la Revolución de 1959, en Biblioteca Nacional.

La Oficina del Historiador también se ocupa de otra obra significativa: la Colina Universitaria, que data de 1728 y es una de las más antiguas sedes docentes de su tipo, en América Latina.

«Hay que trabajar rabiosamente y educar a todos en la preservación del patrimonio nacional como única fuerza salvadora», exhortó Leal, Doctor en Ciencias Históricas y Master en Arqueología, a quien la Universidad Central Marta Abreu de las Villas acaba de conceder el título de Doctor Honoris Causa en Historia y la distinción Zarapico, máximo reconocimiento cultural que otorga el Gobierno provincial de Villa Clara.

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