<!--:es-->‘Sólo pude abrazar a mis hijos y caímos’
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‘Sólo pude abrazar a mis hijos y caímos’ Relató ecuatoriano sobreviviente

CHILE – Alex Tapia y su esposa, Rosa María, estaban durmiendo cuando el suelo empezó a temblar y corrieron a buscar a Domenika y Alex, sus hijos, y los abrazaron mientras sentían que el edificio en que vivían se venía abajo. El terremoto en Chile los tiró al suelo, pero se mantuvieron unidos.

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Edificio se derrumbó

«Es indescriptible. Sólo abrazamos a nuestros hijos y caímos. Dije ‘Dios, ayúdanos'», cuenta Alex, un marino ecuatoriano que cumple funciones en Chile, y alquilaba un departamento en el sexto piso del edificio de Concepción que se derrumbó por completo desde su base.

Tras el impacto, en medio de la penumbra y luego de constatar que todos estaban bien, Rosa María sintió una brisa de aire. «Por allí», le indicó. Alex empezó a buscar entre los escombros, escaló y encontró una abertura en una pared. Era justamente la parte en que el edificio se partió al caer, muy cerca de su departamento pero, para su fortuna, muy lejos de la muerte.

Rescató a su familia

«Luego encontré una vía de escape, vi que podíamos salir y regrese por mi esposa y mis hijos», cuenta este militar ecuatoriano, quien como consecuencia del derrumbe lleva el ojo derecho morado. Pero toda su familia está bien.

«Al frente de lo que era el departamento, oía a un chico que se llama Claudio que me decía que estaba bien, pero de allí no supe más», cuenta.

Todo se cayó

Mientras tanto, en el departamento 302, los esposos Edith y Ricardo no tuvieron tiempo de levantarse de la cama. «Estábamos acostados, y cuando tembló, sentí como si se quebraran unas maderas viejas. Luego, sólo vi que por un hoyo, mi comedor se fue al departamento del segundo piso», cuenta Edith, quien tiene el brazo lastimado.

Milagrosamente, el teléfono celular de Edith, que estaba conectado a la pared, quedó colgando sobre su cabeza y sonó.

«Estamos atrapados en el edificio, ayúdennos», gritó ella. A los pocos minutos, su hermano llegó. «Le quitó la escalera a un bombero que no quería entrar por el olor a gas (debido a las cañerías rotas) y se metió para sacarnos», cuenta ella, quien salió del lugar junto con su esposo doce horas después del derrumbe.

Ricardo y Edith llegaron la tarde del lunes para ver si podían sacar algo de su departamento. «No pueden pasar», les dice un soldado que custodia el edificio en ruinas. Tras el terremoto del sábado, allí ya nada les pertenece.

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