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Sonia Sotomayor nombrada como ‘Orgullo Hispano’

La llegada de Sonia Sotomayor a la Corte Suprema es vista como un triunfo al “sacrificio” y al “esfuerzo incansable” de los hispanos de Estados Unidos. Y también una oportunidad para que los fallos del máximo tribunal de justicia sean más “equitativos”, aseguran dirigentes.

Orgullo latino

“Para mi es un gran orgullo latino y un gran orgullo americano”, dijo a Univision.com Angélica Salas, directora de la Coalición de los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA), en Los Ángeles, California. “Significa que nuestro país, Estados Unidos, está avanzando. Y cuando avanza nuestra comunidad en igualdad de oportunidades también avanza nuestro país. Es un logro colectivo de nuestra nación”.

La opinión de Salas se suma a los halagos y festejos de la primera minoría de Estados Unidos, grupo étnico integrado por al menos 46 millones de personas y que en 2050, de acuerdo con las proyecciones de la Oficina del Censo, ocupará la primera mayoría con alrededor de 133 millones, desplazando a los anglosajones.

Para Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR, la principal organización hispana de Estados Unidos) Sotomayor cuenta con una “extraordinaria historia, experiencia, excelente reputación y un continuo enlace con la comunidad latina”.

El 26 de mayo

Pero no fue Murgia, ni Salas ni ningún otro hispano quien primero resaltó los méritos de Sotomayor para ocupar uno de los asientos de la Corte Suprema: fue el presidente Barack Obama el martes 26 de mayo, día en que la nominó para tan importante cargo.

El mandatario aseguró, en un discurso pronunciado en la Casa Blanca, que su decisión no había sido tomada a “la ligera” y que “la tomé sólo después de profunda reflexión y meticulosa deliberación”. Antes de pronunciar el nombre de Sotomayor, Obama definió las cualidades que debe reunir un magistrado, y entre ellas citó “un intelecto riguroso, un dominio absoluto de la ley y la capacidad de concentrarse en temas clave y proporcionar respuestas claras a complejos asuntos legales”.

En segundo lugar, dijo, “se requiere reconocer los límites de la función judicial, entender que la función del juez es interpretar, no crear leyes; dictar sentencia sin influencia ideológica o política, sólo con el compromiso de impartir justicia de manera imparcial, respetar los precedentes jurídicos y tener la determinación de aplicar fielmente la ley a los hechos en cuestión”. Luego propuso el nombre de Sotomayor y la asamblea rompió en aplausos.

En opinión del ex fiscal de distrito, Robert Morgenthau, expresada al diario The Wall Street Journal tras la nominación de Obama, la jueza Sotomayor es una mujer “altamente cualificada para cualquier posición en la cual la sabiduría, la inteligencia y el buen carácter sean imprescindibles”.

Y colegas del Segundo Circuito, nombrados tanto por republicanos como demócratas, llamaron a la jueza hispana como una profesional “justa”, “cuidadosa” y “considerada”.

Simultáneamente, la Asociación Americana de Abogados (ABA), que por lo general juzga la competencia profesional, la integridad y el temperamento jurídico de los potenciales jueces al Tribunal Supremo, le dio a Sotomayor la mayor calificación posible en una votación unánime.

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