<!--:es-->Tiene recinto nuevos inmortales
…El domingo se juega el partido entre Santos vs. Cardenales, que es parte de los festejos del Salón de la Fama y arranca la pretemporada de la NFL<!--:-->

Tiene recinto nuevos inmortales …El domingo se juega el partido entre Santos vs. Cardenales, que es parte de los festejos del Salón de la Fama y arranca la pretemporada de la NFL

Los linieros guiaron el camino como siempre lo hacen, aceptando sus inducciones al Salón de la Fama de la NFL con abundante humildad. Curtis Martin concluyó la noche con varias lágrimas.

El último de los seis ex jugadores que ahora tienen su busto de bronce desde el sábado por la noche, el ex corredor Martin usó el escenario para recordar su difícil vida, el dolor de su madre y su larga indiferencia al juego que provocó que fuera famoso.

«No necesariamente tengo notas, así que sólo descubriré mi alma, descúbranse conmigo», dijo Martin.

Su conmovedora historia, que incluyó como su madre le pidió que jugara futbol americano para evitar que se metiera en problemas y que cuando fue seleccionado tenía dudas de si debería jugar, fue la más larga de los seis que tuvieron una audiencia de 12 mil 100 seguidores de la NFL se dieron cita en el evento, el cual duró cerca de tres horas.

Los linieros Willie Roaf, Chris Doleman, Cortez Kennedy y Dermontti Dawson y el esquinero de 1950 Jack Butler fueron los primeros en ser inducidos, aceptando su honor con un simple gracias y en general historias cortas.

Toda la noche se pudo sentir un apoyo más fuerte para Pittsburgh. Es que cientos de aficionados de los Acereros estuvieron presentes, agitando sus «toallas terribles» para celebrar a la ciudad. Dos nuevos miembros del Salón de la Fama jugaron para este equipo: Butler y Dawson. Doleman y Martin estuvieron en la Universidad de Pittsburgh.

Roaf fue el primero en ser ingresado al Salón de Fama, aunque manifestó que se sentía fuera de lugar.

«Saben, como un liniero ofensivo, no me paraba enfrente de audiencias grandes muy seguido, y cuando lo hacía, era porque el referí me estaba llamando para acusarme de ‘sujetando, Número 77′».
Eso no va a pasar hoy», dijo Roaf, quien fue uno de los mejores en la posición en la historia de los Santos.

Kennedy tiene algo en común con Roaf: fue genial en un equipo que entonces era malo, Seattle.

Él creció como un tacle defensivo durante 11 temporadas con los Halcones Marinos y logró llegar al Salón de la Fama por su potencia y talento, a pesar de que el equipo llegó a estar 2-14 en 1992.

Dawson levantó a los aficionados de Acereros de sus lugares con su discurso porque destacó a la ciudad y a la franquicia. Él fue el sucesor de Mike Webster como centro del equipo, y luego lo siguió al Salón de la Fama.

«Mike era un líder cuando quería serlo o no porque él lideraba con el ejemplo, entonces trate de emularlo. Mike tuvo un gran impacto de mi vida e incluso lo tiene hoy, trato de liderar por el ejemplo», declaró Dawson.

Doleman tiene sus raíces en el deporte en Pennsylvania, donde creció y fue a la universidad. Recordó que su padre tenía una regla: termina lo que empiezas.

«Gracias por enseñarme la importancia de terminar lo que empiezas, y si es una indicación hoy, he terminado el juego para el que firmé», dijo Doleman.

Butler, quien fue el segundo en ser inducido, tuvo un inesperado camino al Salón de la Fama: no jugó americano en preparatoria, comenzó a practicarlo en la universidad de San Bonaventure y entró a la NFL como jugar sin ser elegido en el Draft en 1951, sólo otro jugador llenando la nómina de los Acereros.

Butler, hoy de 84, agradeció a su familia y amigos por estar en Canton para ese momento largamente esperado.

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