Tranqulizan y dan terapia a presos con cárceles color de rosa!

En una cárcel de Lenzburg hay unos 300 prisioneros. Muchos de ellos son asesinos. Uno mató a tres mujeres y violó a 11, otro mató a cuatro niños.

Pero entre las cosas que podrían llevar a estas personas a ser mejores está lo que en términos médicos se denomina «terapia de color». Por eso, las autoridades suizas han incluido en sus castigos el pasar tiempo en una celda especial color de rosa.

«(El rosa) es un color que ayuda a los prisioneros a bajar su nivel de agresividad», precisó a REFORMA Daniela Späth, sicóloga suiza especializada en colores.

Otras cárceles de Suiza y Alemania están tratando de aplicar el mismo concepto. También algunos cuarteles de Policía.

La prisión Lenzburg de Suiza fue reciente renovada. Entre los grandes cambios estuvo hacer una gran celda de color rosa.

Al verla, parece habitación de princesas de cuento, pero se trata de una gran celda de arresto donde se pone a los reos para reducirles su peligrosidad.

«En un principio me pareció una tontería y no estaba seguro si funcionaría, pero no quería nadar contracorriente», señala el director de la cárcel, Marcel Ruf.

El director Ruf dice que los resultados en otras instituciones lo fueron convenciendo hasta que él mismo adoptó el concepto y pintó de rosa una gran celda donde recluyen temporalmente a los reos más peligrosos.

Desde hace unos cuatro años otras cárceles suizas comenzaron con este experimento. Dos celdas de alta seguridad en la cárcel preventiva de Pfäffikon, cerca de Zúrich, fueron pintadas con este rosa, conocido en la sicología como «rosa tranquilizante».

«La gente no lo quería aceptar en un principio; los prisioneros decían inmediatamente ‘pero si no soy maricón’, pero a las pocas horas se ponen tan suaves como la cera», señala el director de ese centro, René Meier.

Por ejemplo y a diferencia de otros lugares de reclusión, las celdas pintadas de rosa en la cárcel de Pfäffikon nunca fueron «grafiteadas» con excremento.

Otras prisiones que tienen celdas rosas son la del cantón suizo Schaffhausen, en el centro penitenciario Wauwilermoss, o el de Bellechasse. También los cuarteles de las policías suizas de Biel, St. Gallen y Lucerna.

En total un 15 por ciento de estas instituciones con celdas de seguridad en Suiza ya tiene una de color rosa.

En Alemania, la directora de la cárcel de Hagen mandó pintar una primera celda de este color recientemente.

En Suiza el color no ha sido dictado de manera oficial, pero los resultados que se han mostrado motiva a que los directores de las instituciones lo utilicen.

La psicóloga Späth señala que cada vez hay más necesidad de usar este color en otro tipo de instituciones y no sólo en las de prevención o readaptación.

Clínicas, escuelas, centros de ayuda social e incluso aeropuertos tienen situaciones complejas donde la gente necesita ser tranquilizada.

«Los puestos de control en los aeropuertos despiertan un gran comportamiento agresivo en la gente, pero si estuvieran configurados de otra forma, calmarían a los pasajeros y elevaría el nivel de seguridad», dice Späth.

Responde más rápido el cerebro

La psicóloga Späth ha hecho experimentos que confirman el comportamiento del ser humano frente al color rosa.

Uno de ellos, apoyado por algunos institutos suizos, fue en un centro comercial.

Se pusieron cabinas de diferentes colores: rojo, amarillo, naranja, violeta, verde claro, azul, verde oscuro y «rosa tranquilizante».

Para el experimento participaron 730 personas. De esas, 193 escogieron meterse a la cabina rosa. Y de esas, un 98 por ciento mostró signos vitales claramente más bajos que los inquilinos de las otras cabinas.

De acuerdo con la sicóloga Späth, antes de que el cerebro de una persona reconozca un color y su significado social, se desatan ya algunas reacciones físicas en el diencéfalo, es decir el cerebro medio.

«La reacción muy rápida al color desata la tesis de que se trata de una actividad hormonal», señala Späth.

Experimentos previos

Späth señala que la tesis del «rosa tranquilizante», como le llama al calor (originalmente «Cool Down Pink») no es nueva.

En 1979 el sicólogo estadounidense Alexander Schauss publicó un estudio sobre el rosa tipo «Baker-Miller».

El estudio reportaba que en las celdas estadounidenses el nivel de agresividad disminuía en los presos después de 15 minutos.

Sin embargo, en algunas cárceles de Estados Unidos, como Mason County, Texas, se comenzó a usar el color con otro motivo: para humillar a los presos. Aunque de acuerdo con reportes de prensa, la cifra de reincidencia de los presos que tienen esas prisiones ha caído a cerca del 70 por ciento.

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