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…Los investigadores de la UM crean células madre reprogramadas para estudiar enfermedades<!--:-->

U-M researchers create reprogrammed stem cells for disease studies …Los investigadores de la UM crean células madre reprogramadas para estudiar enfermedades

ANN ARBOR, Michigan.— El Consorcio de la Universidad de Michigan para Terapias con Células Madre ha alcanzado otra de sus metas primarias: la
reprogramación de células de piel de adultos que se comportan como células madre de embrión.
Las células reprogramadas también se conocen como células madre pluripotentes inducidas, o iPS por su sigla en inglés. Estas células exhiben muchas de las propiedades científicamente valiosas de las células madre de embrión al tiempo que permiten que los investigadores dejen a un lado
totalmente los embriones.
Los investigadores de la UM usarán las células iPS junto con las células madre de embrión humano para estudiar el origen y la progresión de varias
enfermedades en la búsqueda de nuevos tratamientos. Tres de las primeras cinco cepas de iPS del consorcio provienen de células de piel donadas por pacientes con trastorno bipolar, y se usarán para el estudio de esa condición.
“Las dos metas principales que teníamos cuando iniciamos el consorcio eran la producción de cepas de células madre de embrión humano y cepas de células iPS. Ahora hemos alcanzado ambos de esos objetivos”, dijo la codirectora del consorcio Sue O’Shea, profesora de biología celular y de desarrollo en la Escuela de Medicina.
El Consorcio para Terapias con Células Madre se formó en marzo de 2009.
En octubre de 2010 los investigadores del consorcio anunciaron que habían creado la primera cepa de células madre de embrión humano en el Estado. Seis meses más tarde anunciaron que habían creado las primeras cepas de células
madre de embrión humano en el Estado portadoras de los genes responsables por una enfermedad hereditaria.
Una de las metas centrales del consorcio ha sido la creación de cepas de células iPS y de células madre de embrión humano afectadas por enfermedades
y luego compararlas.
“Es un nicho que necesitamos llenar”, dijo O’Shea. “Estamos encaminados a hacer algo realmente importante con el estudio de la expresión de generes y la progresión de enfermedades en ambos tipos de células”.
Cuando las células iPS humanas salieron al escenario en 2007 hubo quienes las proclamaron como posibles sustitutas de las controvertidas
células madre de embrión humano a las cuales imitan. Pero los estudios recientes han descubierto algunas diferencias importantes entre las células iPS y las células madre de embrión humano, y la mayoría de los investigadores dice que, si es necesario, se continuará el trabajo con ambos tipos de células, junto con las células madre de adultos.
“’Este es otro gran paso adelante para la ciencia médica en Michigan. Ahora que hemos demostrado que podemos crear tanto cepas de células madre de
embrión humano como cepas de iPS que son portadoras de los defectos genéticos correspondientes a enfermedades específicas podemos empezar, realmente, la exploración de las causas y la progresión de esas enfermedades
con la meta última de hallar nuevas terapias para los pacientes”, dijo Eva Feldman, directora del Instituto A. Alfred Taubman de Investigación Médica.
“Creemos que no esta lejos el día en el cual podamos usar las células madres para preservar y regenerar los tejidos dañados por una enfermedad”,
dijo Feldman. “Esto, verdaderamente, coloca a esta universidad al igual que este Estado en la primera línea de avance en los descubrimientos médicos”.
Los trabajadores del consorcio crearon células iPS usando la más común de varias técnicas de laboratorio: emplearon un virus para el transporte de cuatro genes que reprogramaron genéticamente las células de piel humana
convirtiéndolas a un estado parecido al embriónico. Luego se llevaron a cabo varias pruebas en un período de varios meses para confirmar que las células reprogramadas son pluripotentes, es decir que tienen la capacidad de
productor todo tipo de células presentes en el cuerpo adulto. Las células de piel las donaron voluntarios de la investigación.
“La producción de las células iPS señala un hito importante en el progreso del consorcio hacia el conocimiento y la comprensión de la biología
de las células madre y el uso de este conocimiento para el tratamiento de
enfermedades genéticas devastadoras”, dijo Gary Smith, profesor de obstetricia y ginecología y co director del Consorcio para Terapias con Células Madre.
“Nuestro paso próximo es la comparacióny el contraste de las células madre de embrión humano y las células iPS para identificar sus puntos fuertes y sus limitaciones individuales”, añadió Smith. “Esto nos guiará a decisiones médicas sustentadas en las evidencias acerca de cuál de los tipos de células madre deben usarse en el conocimiento y la comprensión del comienzo y la
progresión de las enfermedades, los controles del tratamiento con medicamentos, y futuras terapias de reemplazo de células”.
El proyecto necesitó la aprobación del Comité de Supervisión de la Investigación de Células Madre Pluripotentes Humanas. El comité lo integran
médicos, científicos, eticistas, abogados y dirigentes de la comunidad que evaluaron si el proyecto podía conducirse de manera ética y legal y para el beneficio de los pacientes.
Si bien el logro es una primicia para el consorcio las cinco nuevas cepas de células madre no son las primeras células madre iPS creadas en la Universidad de Michigan. El laboratorio del neurólogo Jack Parent, de la UM, creó cepas de células iPS hace más de un año para un estudio de una forma hereditaria de la epilepsia llamada síndrome Dravet.
Las cepas de células iPS del consorcio se compartirán con investigadores de toda la universidad, y el personal del consorcio dará instrucción a otros investigadores de la UM sobre las técnicas requeridas para la producción de
células iPS.
“Este laboratorio tienen las instalaciones y la experiencia para ayudar, realmente, a que otras personas hagan las cepas de pacientes portadores de enfermedades genéticas a fin de facilitar los estudios del desarrollo de enfermedades”, indicó O’Shea.
Los contribuyentes al Consorcio del Instituto A. Alfred Taubman de Investigación Médica para Terapias con Células Madre incluyen el Instituto
Taubman; la Oficina del Vicepresidente Ejecutivo para Asuntos Médicos; la Oficina del Decano de la Escuela de Medicina; el Centro Integral del Cáncer, el Departamento de Pediatría y Enfermedades Contagiosas; la Oficina del
Vicepresidente para Investigación; la Escuela de Odontología; el Departamento de Patología; el Departamento de Biología de Célula y Desarrollo; el Colegio de Ingeniería, el Instituto de Ciencias de la Vida; el Departamento de Neurología, y el Instituto Michigan, de la Universidad de Michigan, para la Investigación Clínica y de Salud.

ENGLISH:

U-M researchers create reprogrammed stem cells for disease studies

ANN ARBOR, Mich. — The University of Michigan’s Consortium for Stem Cell Therapies has achieved another of its primary goals: reprogramming adult
skin cells so they behave like embryonic stem cells.

The reprogrammed cells are called induced pluripotent stem cells, or iPS cells. They display many of the most scientifically valuable properties of embryonic stem cells while enabling researchers to bypass embryos altogether.

U-M researchers will use the iPS cells side by side with human embryonic stem cells to study the origin and progression of various diseases and to
search for new treatments. Three of the consortium’s first five iPS cell lines came from skin cells donated by patients with bipolar disorder and will be used to study that condition.

“The two main goals we had when we started the consortium were to make human embryonic stem cell lines and iPS cell lines. Now we’ve accomplished both those objectives,” said consortium co-director Sue O’Shea, a professor of cell and developmental biology at the Medical School.

The Consortium for Stem Cell Therapies was formed in March 2009. In October 2010, consortium researchers announced they’d created the state’s first human embryonic stem cell line. Six months later they announced they had created the state’s first human embryonic stem cell lines that carry the genes responsible for inherited disease.

One of the consortium’s central goals has been to create disease-affected cell lines of both iPS cells and human embryonic stem cells, then to compare them.

“It’s a niche that we need to fill,” O’Shea said. “We’re really poised to do something important by studying gene expression and disease progression in both types of cells.”
When human iPS cells burst onto the scene in 2007, they were heralded by some as likely replacements for the more controversial human embryonic stem cells they mimic. But recent studies have uncovered some important
differences between iPS cells and human embryonic stem cells, and most stem cell researchers say continued work on both types of cells – along with
adult stem cells — is needed.
“This is another major step forward for medical science in Michigan. Now that we have proven that we can create both embryonic stem cell lines and
iPS lines carrying the genetic defects for specific diseases, we can really begin exploring the causes and progression of those diseases, with the ultimate goal of finding new therapies for patients,” said Dr. Eva Feldman, director of the A. Alfred Taubman Medical Research Institute.
“We believe the day may not be too far off when we can use stem cells to preserve and regenerate tissue damaged by disease,” Feldman said. “This
truly puts this university, as well as this state, at the forefront of medical discovery.”
Consortium workers created the iPS cells using the most common of several laboratory techniques: They used a virus to deliver four genes that
genetically reprogrammed human skin cells into an embryonic-like state. Then various tests were performed, over a period of several months, to confirm that the reprogrammed cells are pluripotent, meaning that they have the
ability to produce all the cell types in the adult body. The skin cells were donated by research volunteers.
“The production of iPS cells marks an important milestone in the consortium’s progress toward understanding stem cell biology and using this
knowledge to treat devastating genetic diseases,” said Gary Smith, professor of obstetrics and gynecology and co-director of the Consortium for Stem Cell Therapies.
“Our next steps are to compare and contrast human embryonic stem cells and iPS cells to identify their individual strengths and limitations,” Smith
said. “That will guide us toward evidence-based medical decisions as to which type of stem cell should be used to understand disease onset and
progression, drug treatment screening, and future cell replacement therapies.”
The project required approval by U-M’s Human Pluripotent Stem Cell Research Oversight Committee. The committee is composed of physicians, scientists, ethicists, attorneys and community leaders who evaluated whether the project would be conducted ethically, legally and to the benefit of patients.
While the achievement is a first for the consortium, the five new cell lines are not the first iPS stem cell lines created on the University of Michigan campus. U-M neurologist Jack Parent’s laboratory created iPS cell lines more than a year ago for a study of an inherited form of epilepsy called Dravet syndrome.
The consortium’s iPS cell lines will be shared with researchers across campus, and consortium personnel will train other U-M researchers in the
techniques required to make iPS ells.
“This lab has the facilities and the expertise to really help other people make the lines from patients carrying genetic disease to facilitate studies of disease development,” O’Shea said.
Contributors to the A. Alfred Taubman Medical Research Institute’s Consortium for Stem Cell Therapies include the Taubman Institute; the Office of the Executive Vice President for Medical Affairs; the Office of the Medical School Dean; the Comprehensive Cancer Center; the Department of Pediatrics and Communicable Diseases; the Office of the Vice President for Research; the School of Dentistry; the Department of Pathology; the Department of Cell and Developmental Biology; the College of Engineering; the Life Sciences Institute; the Department of Neurology; and U-M’s Michigan Institute for Clinical and Health Research.

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