<!--:es-->Un adiós con garra
…Juega Sancho un rato con ambos equipos y se retira como futbolista ante 30 mil aficionados en CU<!--:-->

Un adiós con garra …Juega Sancho un rato con ambos equipos y se retira como futbolista ante 30 mil aficionados en CU

La que se esperaba fuera una buena despedida del futbol profesional para Antonio Sancho terminó como un adiós inmejorable.

Si el simple hecho de que el ahora gerente deportivo ultimara su retiro del profesionalismo ya le daba al duelo de ayer un matiz interesante, el 4-0 que Tigres le endosó a Pumas redondeó la fiesta.

Fiesta en la que Sancho fue vitoreado en varias ocasiones por los cerca de 30 mil aficionados que poblaron las gradas del Estadio Universitario.

Tras salir del vestidor ataviado con el uniforme de Tigres y recibir desde el centro de la cancha el calor de la afición local, el ex volante de contención cambió la indumentaria de Tigres por la de Pumas, el equipo que lo forjó como futbolista.

Así, Sancho arrancó el partido con Pumas, contra los que por 10 minutos enfrentó a «sus» Tigres, quienes salieron con su cuadro base, en el cual sólo faltó «Juninho», sustituido por Rivas, como ocurrirá la próxima semana contra Cruz Azul por suspensión del brasileño.

De hecho, la decena de minutos que Sancho jugó se centraron en permitirle entrar en contacto con el balón en su último partido formal.

Tras dicho tiempo, el actual directivo -baño de aplausos de por medio- fue sustituido por Fernando Espinoza.

Al tiempo que Sancho ingresaba a la banca felina, Tigres comenzó a jugar en serio y, para celebrar a quien fuera uno de sus capitanes, masacró a Pumas.

Primero fue Héctor Mancilla, quien al minuto 13 marcó un penal que fue provocado por una falta sobre él mismo.
Al 30′, otra vez el inspirado Mancilla apareció solo dentro del área y dobló a Alejandro Palacios, aprovechando un pase exquisito de Lucas Lobos.

El preámbulo perfecto para la vuelta olímpica de Sancho al medio tiempo lo cerró Damián Álvarez, que a placer mandó a guardar una pelota que Danilinho, tras una formidable jugada individual, le sirvió en bandeja.

En el descanso, el futbolista que jugó siempre con el dorsal 13, ya con la vestimenta de Tigres, fue agasajado por el club con un video de semblanza de su carrera, para después, junto con su familia, dar una vuelta al campo de juego en un Mustang clásico convertible, donde recibió, por enésima vez, todas las palmas.

El segundo tiempo dio pie al 4-0, obra de David Toledo, al 75′ y a que el homenajeado jugara sus últimos 10 minutos como futbolista profesional, éstos como tigre.

Al término del encuentro terminaron de soltarse las amarras, aparecieron los fuegos artificiales, volaron los papeles coloridos y el cántico de la grada en honor al último futbolista en ocupar un espacio en el olimpo particular de la fanaticada tigre.

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