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Un ojo en la educación Estrategias para estar al tanto

Cuando tu hijo pasa a la escuela media o a la secundaria, se hace más difícil estar al tanto de su educación. Prueba estas estrategias para ayudarlo a que le vaya bien.

No es raro que los estudiantes de la escuela media y secundaria no quieran que sus padres vayan a hablar a la escuela, pero la participación de los padres es importante para su buen desempeño académico.

Los estudios muestran que la participación de los padres está relacionada con el buen desempeño académico en los años superiores, así como también en la escuela primaria.

Consulta a los expertos

El estudiante de la escuela media pasa de estar en una clase donde tiene todo lo que necesita, con los mismos compañeros y un maestro a un entorno en donde hay más maestros, más estudiantes y las expectativas son más exigentes.

Además, tu hijo pasa por los cambios físicos que hacen de la adolescencia una etapa desconcertante y emocionante a la vez. Necesita de tu apoyo, tanto en casa como en la escuela. Te brindamos algunos consejos para que puedas ayudarlo:

Algunos libros que pueden servirte

Parent’s Guide to the New Teenager ( Guía del nuevo adolescente para los padres), de Anthony E. Wolf. Farrar, Straus and Giroux, 1991, revisado en 2002.

Staying Connected to Your Teenager: How to Keep Them Talking to You and How to Hear What They’re Really Saying (Mantener la relación con tu hijo adolescente: Cómo hacer para que siga hablándote y cómo escuchar lo que realmente dicen, por Michael Riera. Perseus Publishing, 2003.

I’m Not Mad, I Just Hate You!: A New Understanding of Mother-Daughter Conflict ( ¡No estoy loca, sino que te odio!: Un nuevo enfoque del conflicto entre madres e hijas), por Roni Cohen-Sandler y Michelle Silver. Penguin Books, 2000.

A Fine Young Man: What Parents, Mentors, and Educators Can Do to Shape Adolescent Boys into Exceptional Men (Un buen joven: Lo que los padres, mentores y educadores pueden hacer para transformar un adolescente en un hombre excepcional), por Michael Gurian. Tarcher, 1999.

LOS CONSEJOS MAS EFECTIVOS

Lee con cuidado toda la información acerca de las políticas de la escuela y el plan de estudios.

Por lo general, las escuelas envían el material a los hogares de los alumnos a principio del año escolar.

Suscríbete al newsletter de la escuela o únete a una red de padres o de escuelas y padres.

Si tu escuela no cuenta con una red, puedes ayudar a armarla. Para descubrir cómo hacerlo, te recomendamos la explicación de Berkeley Parents Network acerca de cómo funcionan las listas de correo en las escuelas.

Ayuda a que la ansiedad de tu hijo se convierta en acción positiva.

Es posible que no te haya dicho que la transición a la nueva escuela lo ponga nervioso, pero eso no significa que no lo esté. Revisen el reglamento y los horarios de la escuela juntos. Recomiéndale que visite la escuela en las vacaciones, junto con un amigo, para que conozcan la ubicación y el nombre de los edificios.

Asiste a los eventos escolares y participa en la decisión de qué clases va a tomar.

Mantenerse al tanto de los requisitos de las universidades puede guiarte a que ayudes a que tu hijo entienda los efectos a largo plazo de sus elecciones.

Una vez que comienza la escuela, habla con tu hijo acerca de lo que sucede todos los días en la escuela.

A veces, una conversación informal en el auto o a la hora de la comida ayuda a que tu hijo se sienta más cómodo y se abra más que en una sesión de preguntas después de que él o tú regresan a casa después de un día ajetreado.

Para evitar que la conversación quede en la nada, haz preguntas a desarrollar, cuyas respuestas no sean «sí» o «no». «¿Qué es lo mejor y lo peor que te pasó en la escuela hoy?» es una buena forma de empezar.

Escucha lo que le preocupa y haz los cambios que creas convenientes.

Apoya a la escuela y sus normas, pero recuerda que puedes jugar un papel fundamental en el cambio de la prácticas escolares que crees que están mal. Hay muchos ejemplos de padres que actuaron para mejorar las escuelas, hacerlas lugares más seguros, saludables y más ajustados a las necesidades de todos los estudiantes.

Habla con los maestros.

No esperes a que surja un problema para conocerlos y hablar con ellos.

No te olvides de los consejeros.

Pueden mantenerte informado acerca del progreso y la conducta de tu hijo.

Alienta a que tu hijo pruebe deportes, hobbies o intereses nuevos.

Ayúdalo a que vea el fracaso como una parte necesaria del crecimiento y del aprendizaje.No es raro que los estudiantes de esta edad eviten hacer actividades nuevas porque alegan que no pueden fracasar si no lo intentan. Pero también se pierden oportunidades de desarrollar intereses nuevos y nuevos caminos para el éxito.

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