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Una montaña que se disfruta a pie

Duisburg, Alemania.- Aunque parece una montaña rusa común y corriente, la “Crouching Tiger and Turtle Magic Mountain” en la ciudad de Duisburg, al noroeste de Alemania, tiene una particularidad que la hace única en el mundo: el recorrido se hace caminando.

Con una inversión de 1.7 millones de euros, esta obra inaugurada en noviembre de 2011 se ha convertido en referente turístico, logrando congregar a la fecha a más de 180 mil visitantes a pesar de estar en una zona industrial.

Los visitantes deben caminar a través de la intrincada estructura, subiendo y bajando escalones, para completar la ondulante travesía de 220 metros de longitud y hasta 20 metros de altura, por lo que es una atracción no apta para acrófobos.

Aunque la montaña incluye un gran giro vertical, es imposible intentar la hazaña de caminar de cabeza: ese tramo permanece cerrado para así disuadir a los turistas más “intrépidos”.

Según sus creadores, los escultores Heike Mutter y Ulrich Genth, el nombre del proyecto (“La montaña mágica del tigre agazapado y la tortuga”) hace referencia al contraste entre la rapidez que sugiere el armazón de la estructura y la lentitud con la que en realidad se recorre a pie.

Por si fuera poco, la falsa montaña rusa está erigida sobre una falsa colina, puesto que los escultores recubrieron con pasto sintético toneladas de desperdicios industriales, particularmente zinc, que se encontraban en el lugar. Luego con ese mismo material construyeron la escultura.

Tiger and Turtle, como se le conoce habitualmente, permanece abierta al público día y noche durante todo el año, y dado que la estructura está completamente alumbrada por focos LED, la visita nocturna puede ser incluso más deslumbrante.

¿Vale la pena visitar una montaña rusa que no provoca gritos ni vuelcos del corazón? Esa decisión es de cada quien, aunque la inusitada combinación de arte y diversión parece convertirla en una buena opción si estás de paso por Dusseldorf o Fráncfort.

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