Una verdadera Final

Tuvimos que tragarnos en toda la Copa Oro el paupérrimo nivel de sus participantes para poder, finalmente, disfrutar anoche de un verdadero partido de futbol.

La Final es una muestra más de que la zona en donde futbolísticamente estamos, la Concacaf, sigue siendo de dos: México y Estados Unidos.

Mientras la mediocridad en nuestra zona se mantiene sin fecha de caducidad, las dos únicas excepciones volvieron a enfrentarse en una Final más, donde nos brindaron todo lo que se puede esperar de un partido decisivo, superando todas las expectativas.

En los primeros 23 minutos la vieja historia hizo su aparición: México, como siempre, era el que estaba jugando mejor y los estadounidenses eran más contundentes.

El 2-0 en contra era preocupante, pero la paciencia de los dirigidos por el «Chepo» de la Torre fue perfectamente combinada con la calidad técnica individual y una gran eficiencia ofensiva. De esa forma el Tri no solo logró una gran voltereta en el marcador, sino que también desarrolló un futbol que hace mucho no veíamos, y todo eso bajo la presión de una Gran Final y la exigencia ofrecida por un siempre complicadísimo adversario.

Antes de ayer, en esta Copa, México no se había medido con un digno rival. Las goleadas que logró sólo nos enseñaron la gran distancia que hay.

Estados Unidos tuvo este sello de incómodo rival, pero nuestra Selección solventó la problemática de venir de abajo en el marcador con personalidad y terminó siendo un digno campeón.

La Concacaf no podría tener un mejor representante en la Copa Confederaciones Brasil 2013 que esta Selección Mexicana.

Viene lo mejor

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero hay que considerar que también son inevitables.

No me equivoqué cuando pronostiqué un mejor nivel futbolístico en el Mundial Sub 17 que en la Copa Oro.

Las jóvenes y aún promesas han desplegado en este Mundial un futbol con mejores argumentos técnicos y tácticos que casi todos los «concacafquianos» que derrocharon muestras de cómo agredir sin pudor la esencia de nuestro precioso deporte.

Sería bueno que selecciones como El Salvador, Guatemala y muchas otras que participaron de esta Copa Oro y que pasaron sin pena ni gloria tomen como ejemplo a seguir a las selecciones juveniles que participan en el actual Mundial. Les será de mucha utilidad, principalmente si logran entender que en el futbol la fuerza bruta no es el mejor camino para alcanzar grandes hazañas.

El Mundial Sub 17 en México ha sido hasta ahora un gran éxito y creo que lo que sigue deberá ser todavía mejor.

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