<!--:es-->Virginia City
…Un Centro de Recreación Turística que te trae la Nostalgia por el Viejo Oeste
…Conócela, pasea entre sus montañas: No resistirás su encanto!<!--:-->

Virginia City …Un Centro de Recreación Turística que te trae la Nostalgia por el Viejo Oeste …Conócela, pasea entre sus montañas: No resistirás su encanto!

Virginia City, Nevada, Estados Unidos.- Cuando llegaron a Virginia City supieron que estaban en casa.
Paul Yandre y Jeff Teague, profesores de negocios y empresarios, acababan de retirarse tras una larga estancia en Arabia Saudita dentro de una compañía petrolera, habían recorrido el mundo durante un año y al fin, nostálgicos, regresaron a Estados Unidos para establecerse.

Al pasar frente esta pequeñísima ciudad de Nevada, unos 40 kilómetros al sureste de Reno, no pudieron resistir su encanto.

Una angosta y empinada carretera para entrar y salir. Unas cuantas casitas de colores alineadas y las montañas en el fondo. Una iglesia. Un antiguo cementerio. Una vieja escuela de cuatro pisos, toda de madera. Un par de cantinas. Y nada más.

Es lo que queda de lo que a mediados del siglo 19 fue un próspero centro minero, una ciudad que en plena fiebre del oro y la plata rivalizaba en riqueza con lugares como Denver o San Francisco.

En esa época llegó a tener hasta 30 mil habitantes. Hoy su población es de poco menos de 900 personas, y esa antigua prosperidad desapareció, pero en cambio se ha convertido en un centro de recreación turística.

A Virginia City llegan los viajeros de los pueblos y ciudades vecinas o quienes van camino a destinos más populares y deciden hacer una parada de un día en el lugar. Después de todo, Lake Tahoe está a poco más de una hora de ahí.

Muchos de esos turistas desean vivir un breve paseo en diligencia o abordar el tren, bajar a las antiguas minas o simplemente conocer la historia de esta región.

Pueden saber, por ejemplo, que el escritor estadounidense Mark Twain vivió un par de años en la zona, o que aquí se fraguaron las grandes fortunas que tanto impacto tuvieron en la construcción de San Francisco.

Se trata de explotar esa nostalgia por el Viejo Oeste que aún puebla los sueños de los viajeros. Si la época de las grandes aventuras en la frontera ha llegado a su fin, al menos es posible recordarla y rendirle homenaje.

Por eso se conservan de madera las banquetas y las fachadas de tiendas y casas. Por eso la avenida principal es iluminada por faroles a imagen de las antiguas lámparas de gas. Por eso, en parte, Paul Yandre y Jeff Teague, han transformado una vieja mansión en Bed and Breakfast y la han llenado de antigüedades.

Cobb Mansion, la casa de Paul y Jeff, es un hotelito de seis habitaciones casi al final de Virginia City.

Ahí alojan a quienes buscan vivir el espíritu del Viejo Oeste que aún se respira en el pueblo, o a quienes llegaron atraídos por uno de los múltiples y extravagantes festivales que se organizan durante los fines de semana.

En marzo, por ejemplo, se lleva a cabo un desfile de San Patricio; en abril, otro de Pascua; en septiembre, uno de los rallies de motociclistas más grandes de Estados Unidos.

En septiembre también se organiza una carrera de camellos. Y no, no es una mala broma, por raro que parezca.

La tradición viene, dicen, de por ahí de 1860. En ese entonces, el ejército estadounidense destacado en la zona usaba a los camellos para transportar provisiones a través del duro terreno del Oeste.

Hay leyendas que dicen que los soldados de los Camel Corps, como se llamaba el destacamento de camellos, solían organizar
carreras con estos animales.

Cien años después, un periodista local decidió “rescatar” la tradición y organizó la primera carrera de camellos en Virginia City.

Ahora es un evento anual y no sólo corren camellos, también avestruces.

De historia brillante

En 1859 se descubrió el afamado Comstock Load, una fuente de plata tan grande que sólo en Virginia City llegó a producir unos 700 millones de dólares en riqueza en menos de 25 años.

La construcción de San Francisco se atribuye a las fortunas que se crearon de la noche a la mañana gracias a ese descubrimiento.

Hasta la ciudad llegaron personas de todo el País a trabajar en las minas.

Con una población de hasta 30 mil personas en su mejor época, Virginia City era una gran ciudad con todos los adelantos tecnológicos de la época.

Sin embargo, la prosperidad pronto llegó a su fin. En 1880 los mineros notaron que la producción decrecía y en poco tiempo la ciudad perdió a la mayoría de sus habitantes.

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