“Ya nos acostumbramos a andar descalzos por la calle”:  el abandono infantil se agrava en Venezuela

“Ya nos acostumbramos a andar descalzos por la calle”: el abandono infantil se agrava en Venezuela

Descalzos

“Mi mamá se murió, mi papá se fue con otra mujer y nos abandonó, nos dejó solos”, cuenta Ricardo de 13 años, quien junto a su hermano José Angel de 11, viven en la calle. Estos hermanos, como otros niños, deambulan por las calles con un morral y algo de ropa, descalzos y en busca de comida. Esta imagen aunque se ha hecho cotidiana, aún sorprende a los venezolanos.
Ricardo y José Ángel también duermen en la calle dentro de un contenedor cerca de un barrio en un distrito en el este de la capital venezolana acompañados de otros niños que se encuentran en su misma situación.
No estudian, estuvieron en una Misión Techo -un programa social del gobierno- pero se quejaron de la mala calidad de la comida y se fueron. “La última vez nos dieron agua de arvejas (granos)”, dice Ricardo. “Eso era lo que siempre nos daban”, replica su hermano mientras disfrutaba de unas papas fritas que una señora les dio.
“Preferimos estar pidiendo en la calle que estar en un albergue. Aquí comemos algo de hamburguesa, perro caliente o pizza; además algunos no dan dinero y ahorramos bastante para comprar a veces en McDonald’s. A mí no me van a meter en un centro de esos para estar presos”, afirma Ricardo quien insiste en rechazar la ayuda estatal.
La crisis social y humanitaria en Venezuela que ha desatado el éxodo -especialmente a países vecinos- a quien más ha impactado es a la población más vulnerable, sobre todo niños y adolescentes de medianos y bajos recursos en formas que van desde el abandono hasta el trabajo forzado.
“El contexto de crisis ha generado nuevas formas de abandono infantil. Desde los padres entregan a sus hijos a otras personas porque no los pueden mantener, hasta el abandono por la violencia armada”, refiere el abogado Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, una organización que se encarga de la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
El sistema de protección infantil estatal se encuentra en “cierre técnico” y carece de capacidad de respuesta para las necesidades. “El Estado ha delegado en manos privadas el sostenimiento de los pocos programas que existen para la atención infantil”, afirma Trapani.
Una reciente investigación de Cecodap, coordinada por la trabajadora social, Angeyeimar Gil, reveló que 95% de los programas en Caracas no cubre la demanda actual en sus distintas áreas de acción, mientras que 68,4% de ellos se sustenta gracias a recursos privados.
“A esta fecha ningún Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes cuenta con el mínimo de consejeros requeridos por ley para dictar medidas (…) además de tener un presupuesto insuficiente o inexistente y ausencia de servicios especializados como, por ejemplo, la atención a infantes con drogodependencia”, dijo Gil.

El organismo encargado de los Consejos de Protección desde 2013 es el Viceministerio de la Suprema Felicidad Social (un ministerio creado por el presidente Nicolás Maduro), pero a partir de ese momento ha habido “una invisibilización de los niños en las políticas públicas”, resaltó Trapani.

Bebés en cajas de cartón

De acuerdo a datos verificados por Cecodap hubo 82 casos en 2017 de niños pequeños abandonados, es decir, más de uno por semana, pero esta cifra puede ser mayor. “La ausencia de datos públicos sobre la situación de los niños en Venezuela representa una limitación para la creación y desarrollo de programas de atención. La opacidad en la información conlleva a invisibilizar los problemas que afecta a la niñez”, señala Trapani.

Según la organización no gubernamental Fundana, los casos de bebés que son entregados a la asociación aumentó 30%, ya sea por sus propios padres, argumentando que no los pueden mantener por falta de recursos, o por el Estado, cuando estos infantes son abandonados en hospitales, en las estaciones del metro, encontrándose muchos de ellos mal alimentados.

“En los últimos seis meses hemos observado en el municipio un aumento en el abandono de bebés recién nacidos, prácticamente uno por mes”, cuenta Nelson Villasmil, coordinador del Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente del Municipio Sucre en Caracas.
Explica que al evaluarse los casos de abandono se encuentran con que la mayoría de las madres son también menores de edad y con otros dos o tres hijos. “Estas madres tienen entre 15 y 22 años, son solteras y afirman no poder hacer nada para quedar embarazadas por no contar con los medios para obtener un método anticonceptivo. Dicen que dejan a sus hijos abandonados ya que por la falta de dinero no pueden mantener a otro niño más”.
En octubre pasado un bebé de aproximadamente dos años fue encontrado dentro de una caja de cartón en la entrada de un edificio en la urbanización El Marqués en el este de la capital. Varios vecinos que encontraron al infante llamaron a la policía de la zona. En una foto que circuló a través de las redes sociales, se vio al pequeño de pie dentro de la caja y con una galleta en la mano.
Trapani explica que la violencia también genera abandono infantil. De acuerdo a Cecodap la mayoría de los hogares de los estratos de menores ingresos tienen al menos un familiar o conocido que murió en medio de enfrentamiento entre delincuentes o, entre delincuentes y policías; mientras que algún familiar o conocido de los hogares restantes murió en un atraco, secuestro o situación similar.

Otro caso que se suma a la violencia en Venezuela es lo que sucede en las minas de El Callao, en el sur del país, donde ocurre la minería ilegal, el contrabando de extracción y la incursión de grupos irregulares. A esto se le añade la “trata de personas que afecta a mujeres y a niños y adolescentes para realizar trabajos sexuales en las minas”, indicó Angeyeimar Gil.
Resaltó que los niños son usados como mensajeros y fichas de cambio para “pranes” (jefes de bandas criminales) de las minas.

“En las minas de oro de El Callao nos encontramos con una gran cantidad de posibles casos de abandono. Es decir, de niños que se quedan solos en su casa porque sus padres se van a trabajar a las minas, o niños que perdieron a sus padres por la violencia, pero igualmente se observaron muchos niños que sus papás los llevan a las minas porque no tienen quién se los cuide. Además de niños que trabajan en la minería o en actividades conexas a la actividad”, agregó Trapani.

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