Delcy Rodríguez Viajará A Washington Mientras EE. UU. Redefine La Transición Venezolana
La figura de Delcy Rodríguez se ha convertido en el eje de un tablero político completamente alterado tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos. La Casa Blanca confirmó que Rodríguez —hoy al frente de un gobierno interino surgido del colapso del mando chavista— tiene previsto viajar “próximamente” a Washington, aunque sin fecha ni agenda oficial cerrada. El anuncio abre una fase de negociación directa con el gobierno de Donald Trump, bajo una presión internacional inédita y con un mensaje claro: el régimen chavista perdió el control del proceso.
El giro es profundo. Rodríguez, durante años una de las operadoras más duras del aparato chavista y sancionada por Estados Unidos, pasó en semanas de símbolo del régimen a interlocutora indispensable para Washington. Desde la Casa Blanca se insiste en que el objetivo no es “blanquear” al chavismo, sino administrar una transición controlada que garantice estabilidad, desmonte redes criminales y permita una reapertura económica vigilada, con el petróleo como palanca principal.
El viaje —confirmado pero aún sin cronograma— se produce en paralelo a acuerdos energéticos que habilitan la comercialización de crudo venezolano bajo supervisión estadounidense. Washington mantiene la llave: los ingresos se administran con condiciones estrictas y exigencias explícitas en derechos humanos, empezando por la liberación inmediata e incondicional de presos políticos. En Caracas, Rodríguez intenta un equilibrio delicado: mostrarse firme ante las bases chavistas mientras acepta un tutelaje externo que evidencia la derrota del viejo poder.
En este rediseño, la oposición democrática no chavista queda, por ahora, relegada del centro de decisión. La señal es incómoda para sectores que lideraron la resistencia civil durante años: Estados Unidos prioriza resultados rápidos —orden institucional, control de flujos, energía— antes que una ingeniería política ideal. El mensaje implícito es pragmático y duro: la transición se conduce desde Washington y se mide por hechos, no por retórica.
Qué Está En Juego
La eventual visita de Delcy Rodríguez a Washington definirá el corto plazo venezolano en cuatro frentes clave:
- Legitimidad y límites del interinato: hasta dónde reconoce EE. UU. a Rodríguez y bajo qué condiciones.
- Petróleo y sanciones: acceso al mercado a cambio de concesiones verificables.
- Derechos humanos: liberación de presos políticos como línea roja.
- Arquitectura de la transición: quién negocia, quién queda fuera y con qué calendario.
Para Venezuela, el momento es decisivo: el fin del mando personalista abre una ventana estrecha para desmontar el régimen sin reciclarlo. Para Estados Unidos, es la oportunidad de cerrar un capítulo de confrontación con resultados tangibles. El desenlace dependerá menos de discursos y más de cumplimientos verificables.
