Trump Anuncia un Acuerdo para Transferir Entre 30 y 50 Millones de Barriles de Petróleo Venezolano a Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes 6 de enero un acuerdo energético con el nuevo gobierno chavista de Venezuela para la transferencia de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo hacia territorio estadounidense. El mandatario calificó el crudo como “de alta calidad” y aseguró que la operación comenzará de inmediato como parte de su estrategia para reforzar la independencia energética del país.
El anuncio fue realizado a través de Truth Social, donde Trump explicó que los cargamentos serán transportados en buques de almacenamiento directamente a muelles de descarga en Estados Unidos. Aunque no se precisaron los puertos de destino ni los términos económicos del acuerdo, el presidente sostuvo que se trata de una operación estratégica orientada a garantizar el suministro energético nacional y reducir la dependencia de importaciones desde regiones más lejanas.
Trump informó además que instruyó al secretario de Energía, Chris Wright, para coordinar la logística y supervisar la llegada del petróleo. “He ordenado proceder sin demora”, escribió, subrayando que su administración está dispuesta a aprovechar oportunidades comerciales con países que cooperen sin condicionamientos ideológicos.
Un acuerdo con el nuevo poder en Caracas
A diferencia de etapas anteriores, este acuerdo no se realiza con el gobierno de Nicolás Maduro, quien se encuentra bajo custodia en Estados Unidos enfrentando cargos federales, sino con las nuevas autoridades chavistas que asumieron el control del Estado tras su caída. Este matiz marca un cambio relevante en la narrativa y en el marco político de la relación entre Washington y Caracas.
Durante años, Estados Unidos mantuvo sanciones severas contra el sector petrolero venezolano y contra PDVSA, en el marco de una política de presión máxima. El nuevo acuerdo sugiere un giro táctico: Washington busca asegurar crudo disponible en un contexto de mercados energéticos inestables, mientras Caracas intenta reinsertarse parcialmente en el comercio internacional tras un prolongado aislamiento.
En Estados Unidos, el anuncio generó reacciones inmediatas. Legisladores demócratas pidieron claridad sobre los términos del acuerdo, las empresas involucradas y el destino de los ingresos derivados de la operación. Algunos exigieron garantías de que los recursos no se utilicen para fines políticos internos ni para reproducir prácticas de corrupción asociadas al pasado reciente del poder venezolano.
Desde Caracas no se emitió un comunicado oficial detallando el acuerdo, pero fuentes cercanas al nuevo gobierno lo describen como un gesto de pragmatismo y una señal de apertura para normalizar, de manera gradual, los vínculos económicos con Estados Unidos.
Impacto en el mercado energético
De concretarse en su totalidad, la transferencia de hasta 50 millones de barriles podría aportar un alivio temporal al suministro energético estadounidense, especialmente en regiones como la Costa del Golfo y la Costa Este. No obstante, especialistas advierten que el impacto sobre los precios globales del petróleo sería limitado, dado el tamaño del mercado mundial y la producción diaria total.
El Departamento de Energía aún no ha divulgado detalles técnicos sobre rutas, refinadoras receptoras ni cronogramas específicos. Analistas señalan que esos elementos serán clave para evaluar el verdadero alcance económico y estratégico del acuerdo.
Un nuevo capítulo energético
El anuncio de Trump abre un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Venezuela, ahora bajo un escenario político distinto al de años anteriores. Con Venezuela poseedora de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, cualquier movimiento en su sector energético tiene repercusiones regionales y globales.
Por ahora, el acuerdo plantea más preguntas que respuestas: cómo se instrumentará, qué implicaciones tendrá para las sanciones vigentes y si marcará el inicio de una cooperación energética más amplia. Lo cierto es que, con este anuncio, la energía vuelve a colocarse en el centro de la estrategia geopolítica de la Casa Blanca.
