Trump Dice Que No Usará La Fuerza Por Groenlandia, Pero Exige Negociaciones: “Solo EE.UU. Puede Defender Ese Pedazo De Hielo”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a Groenlandia en el centro del debate internacional al asegurar que su gobierno no recurrirá a la fuerza militar para controlar el territorio ártico, pero sí exige la apertura de negociaciones inmediatas, bajo el argumento de que “solo Estados Unidos puede defender ese pedazo de hielo”. Las declaraciones, realizadas durante el Foro Económico Mundial de Davos 2026, reavivan una controversia geopolítica que combina seguridad, historia y competencia global en el Ártico.
Davos y El Mensaje A Europa
Durante su intervención en Davos, Trump dedicó una parte sustancial de su discurso a la seguridad en el Ártico, a la OTAN y, de manera directa, a Dinamarca, país del que Groenlandia es territorio autónomo. El mandatario afirmó que ya existe un “marco de un futuro acuerdo” con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sobre el rol estratégico de Groenlandia en la defensa occidental.
Trump sostuvo que su planteamiento no debe interpretarse como una amenaza militar, sino como una exigencia estratégica ante un escenario global que, según él, ha cambiado radicalmente por el avance de Rusia y China en el Ártico.
“No Usaremos La Fuerza”, Pero La Presión Es Clara
“No vamos a usar la fuerza”, afirmó Trump, antes de insistir en que Estados Unidos debe liderar las negociaciones porque “ningún país o países pueden asegurar mejor a Groenlandia que nosotros”. El presidente fue más allá al señalar que “solo EE.UU. puede defender ese enorme pedazo de hielo”, una frase que resume su visión de Washington como garante exclusivo de la seguridad del territorio.
El mensaje, aunque descarta una acción militar directa, eleva la presión diplomática sobre Dinamarca y sobre los aliados europeos, al presentar la negociación no como una opción, sino como una necesidad inevitable.
Groenlandia, Mucho Más Que Hielo
Desde la óptica de la Casa Blanca, Groenlandia es una pieza clave del tablero geopolítico. Su ubicación permite controlar rutas marítimas emergentes debido al deshielo del Ártico, fortalecer sistemas de defensa antimisiles y asegurar presencia en una región rica en minerales estratégicos y recursos energéticos.
Estados Unidos ya mantiene una base militar en la isla, considerada esencial para la vigilancia y la defensa aeroespacial. Trump utilizó ese hecho para reforzar su argumento de que Washington es, en la práctica, el principal garante de la seguridad groenlandesa.
La Segunda Guerra Mundial Como Argumento Político
Uno de los pasajes más controvertidos del discurso fue la referencia histórica a la Segunda Guerra Mundial. Trump afirmó que Estados Unidos “salvó” Groenlandia cuando Dinamarca estaba ocupada por la Alemania nazi y que posteriormente “se la devolvió” a Copenhague, una decisión que hoy considera un error estratégico.
“Sin nosotros, estarían hablando alemán y japonés quizás”, dijo el presidente, utilizando la memoria de la guerra como justificación moral para reclamar ahora un rol dominante en el futuro del territorio.
Respuesta De Dinamarca Y Tensión En La OTAN
Desde Copenhague, el ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, reiteró que Groenlandia es una “línea roja” y que Estados Unidos no va a hacerse con el territorio, descartando la posibilidad de negociaciones sobre soberanía.
Aunque Trump habla de un marco de acuerdo con la OTAN, tanto el gobierno danés como la propia alianza atlántica han subrayado que la soberanía de Groenlandia no está en discusión, dejando en evidencia una brecha entre el relato de Washington y el de sus aliados europeos.
Un Debate Que Recién Comienza
Las declaraciones en Davos confirman que Groenlandia seguirá siendo un punto de fricción en la política exterior estadounidense. Sin amenazas militares explícitas, pero con una retórica firme y exigente, Trump vuelve a plantear una pregunta incómoda para Europa: quién controla y quién defiende el Ártico en un mundo marcado por la rivalidad entre grandes potencias.
Por ahora, Dinamarca rechaza cualquier cesión, la OTAN intenta mantener el equilibrio y Estados Unidos insiste en que ese “pedazo de hielo” es demasiado importante como para dejarlo fuera de su órbita estratégica.
