EE. UU. Ya Ha Gastado USD 25.000 Millones En La Guerra Contra Irán, Según El Pentágono
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, defendió ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes el costo creciente de la guerra contra Irán, luego de que funcionarios del Pentágono informaran que las operaciones militares estadounidenses han alcanzado aproximadamente los USD 25.000 millones desde el inicio del conflicto hace dos meses. La cifra, presentada durante una audiencia marcada por fuertes cruces políticos, representa la primera estimación oficial del gasto acumulado y abrió una nueva fase de presión sobre la administración de Donald Trump.
La comparecencia de Hegseth se produjo en el marco de la discusión del presupuesto militar de 2027, una propuesta de USD 1,5 billones que busca elevar el gasto en defensa a niveles históricos. Sin embargo, la audiencia terminó dominada por preguntas sobre la guerra, sus objetivos, su autorización legal, su costo económico y el impacto de una operación que ya ha consumido miles de millones de dólares en municiones, despliegue naval, operaciones aéreas y equipos dañados.
El Costo De La Guerra Y El Peso De Las Municiones Críticas
De acuerdo con el testimonio presentado ante el Congreso, la mayor parte del gasto se concentra en municiones de alto valor, operaciones de aviones y buques, mantenimiento de plataformas militares y reemplazo de equipos afectados durante la campaña. El Pentágono reconoció que los USD 25.000 millones corresponden al costo estimado hasta finales de abril, pero fuentes independientes citadas por medios estadounidenses elevan algunas proyecciones hasta un rango de USD 25.000 a USD 35.000 millones, dependiendo de cómo se calculen los gastos indirectos.
La dimensión del gasto es especialmente sensible porque la administración Trump no ha incluido todavía los costos futuros de la guerra dentro del presupuesto militar de 2027. Según The Wall Street Journal, el Pentágono había preparado una solicitud separada de USD 200.000 millones para financiar la guerra, enviada a la Casa Blanca en marzo, pero esa petición no fue remitida formalmente al Congreso.
Hegseth defendió la inversión como necesaria para impedir que Irán obtenga capacidad nuclear y para degradar su infraestructura militar. Durante la audiencia, insistió en que las instalaciones nucleares iraníes habían sido “obliteradas”, aunque legisladores demócratas cuestionaron qué evidencia concreta respalda esa afirmación y qué objetivos medibles se han alcanzado tras dos meses de operaciones.
Uno de los puntos más discutidos fue el uso intensivo de municiones críticas. En conflictos prolongados, este tipo de gasto no solo afecta el presupuesto inmediato, sino también las reservas estratégicas del país. Cada misil, interceptor, bomba guiada o sistema empleado en Irán obliga al Pentágono a evaluar la capacidad de reposición, el ritmo de producción industrial y la disponibilidad de armamento para otros escenarios de seguridad, incluyendo el Indo-Pacífico, Europa del Este y Medio Oriente.
Hegseth Defiende El Bloqueo Naval Y Choca Con Legisladores
Además del costo de las operaciones, Hegseth defendió el papel del bloqueo naval y la presencia estadounidense en rutas estratégicas de Medio Oriente. La guerra ha obligado a Washington a mantener una fuerte concentración de recursos en la región, incluyendo portaaviones, buques de escolta, sistemas de defensa aérea y unidades de apoyo logístico. CBS News informó que el grupo de ataque del portaaviones USS Gerald R. Ford, uno de los tres desplegados en la zona, se preparaba para salir de Medio Oriente en los próximos días, lo que refleja tanto el peso operativo como la rotación necesaria de fuerzas en una campaña prolongada.
Durante la audiencia, Hegseth rechazó la idea de que la guerra se haya convertido en un “pantano” militar. Sus declaraciones respondieron a críticas de legisladores que compararon el conflicto con intervenciones prolongadas anteriores, donde los objetivos iniciales terminaron ampliándose y los costos humanos, diplomáticos y financieros crecieron más allá de lo previsto.
El secretario de Defensa endureció el tono al calificar de “derrotistas” a algunos legisladores que cuestionaron la estrategia. Según reportes de The Washington Post, Hegseth acusó a críticos en el Congreso de socavar la moral de las tropas y favorecer la narrativa del enemigo. Esa respuesta intensificó el choque político dentro de la comisión, donde demócratas exigieron mayor transparencia sobre el alcance de la guerra y algunos republicanos también plantearon dudas sobre decisiones internas del Pentágono.
La discusión se extendió además a los despidos recientes de altos mandos militares. Legisladores de ambos partidos pidieron explicaciones sobre la salida de figuras clave dentro del Ejército y la Marina, en medio de acusaciones de politización del liderazgo militar. Aunque el centro de la audiencia era el presupuesto, la guerra contra Irán terminó absorbiendo la comparecencia y revelando tensiones crecientes sobre la conducción del conflicto.
Autorización, Estrategia Y El Riesgo De Una Guerra Sin Final Claro
El punto más delicado de la audiencia fue la falta de claridad sobre la autorización y el objetivo final de la guerra. Varios legisladores demócratas señalaron que la operación se ha desarrollado sin una aprobación específica del Congreso, lo que reaviva el debate sobre los poderes de guerra del presidente y el límite constitucional de las acciones militares sostenidas en el extranjero.
El representante Adam Smith, demócrata de mayor rango en la Comisión de Servicios Armados, cuestionó tanto los resultados militares como el costo humanitario del conflicto. Entre los episodios bajo escrutinio se encuentra un ataque contra una escuela en Minab, Irán, donde reportes citados durante la audiencia señalaron la muerte de 168 personas, en su mayoría niños. Hegseth sostuvo que las fuerzas estadounidenses no atacan objetivos civiles, pero los legisladores pidieron explicaciones más detalladas sobre mecanismos de rendición de cuentas.
También hubo preguntas sobre el impacto económico interno. Algunos congresistas advirtieron que el conflicto puede presionar los precios de energía, alimentos y transporte, especialmente si las tensiones afectan rutas marítimas estratégicas o provocan represalias regionales. La administración Trump, por su parte, ha insistido en que la campaña es necesaria para proteger la seguridad nacional y evitar una amenaza nuclear iraní.
La audiencia dejó una imagen clara: el gobierno defiende la guerra como una operación exitosa y necesaria, mientras sus críticos exigen una explicación más precisa sobre cuánto costará, cuánto durará y qué resultado permitiría considerarla terminada. Trump había proyectado inicialmente que el conflicto duraría entre cuatro y seis semanas, pero dos meses después el Pentágono reconoce un gasto de USD 25.000 millones y no ha presentado un calendario público de salida.
La próxima comparecencia de Hegseth ante el Senado podría aumentar la presión. Allí enfrentará nuevas preguntas sobre financiamiento, reservas militares, legalidad, bajas civiles y estrategia diplomática. Por ahora, el dato más contundente ya quedó registrado ante el Congreso: la guerra contra Irán se ha convertido en una operación de alto costo para Estados Unidos, con una factura que sigue creciendo y con un final todavía incierto.



