Arrestos de Venezolanos por ICE en Dallas Aumentan Más de 400% en un Año
Los arrestos de ciudadanos venezolanos por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el área de Dallas se dispararon más de 400% durante 2025 en comparación con 2024, en el marco de una ofensiva migratoria mucho más agresiva bajo el segundo mandato del presidente Donald Trump. El incremento ha generado un clima de temor sostenido entre migrantes venezolanos que sienten que, aun sin antecedentes penales, se han convertido en un objetivo prioritario de detenciones y deportaciones.
Un análisis de datos regionales de arrestos y deportaciones revela que el norte de Texas se ha consolidado como uno de los principales focos de la nueva estrategia migratoria federal. En total, más de 12,000 personas fueron detenidas por ICE en la región durante 2025, lo que representa un aumento aproximado del 108% respecto al año anterior. Aunque el alza afecta a varias nacionalidades, el caso de los venezolanos destaca por la rapidez y magnitud del crecimiento.
Abogados migratorios y organizaciones comunitarias señalan que este grupo quedó especialmente expuesto tras la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para venezolanos, que durante años ofreció un escudo legal contra la deportación y permitió trabajar de manera regular a decenas de miles de personas. Con la no renovación de esa protección, miles quedaron en una situación migratoria frágil, incluso quienes tienen solicitudes de asilo pendientes o nunca han tenido problemas con la ley.
Una ofensiva migratoria más amplia y menos selectiva
Desde mediados de 2025, ICE ha modificado de forma sustancial su forma de operar. Los arrestos ya no se concentran únicamente en cárceles o en personas con condenas criminales graves, sino que se han extendido a detenciones en la vía pública, residencias, lugares de trabajo y oficinas de check-in migratorio. El objetivo nacional de elevar drásticamente el número de arrestos diarios se ha traducido en operativos más visibles y frecuentes en ciudades como Dallas y su área metropolitana.
Texas ocupa un lugar central en esta ofensiva, apoyada por políticas estatales que facilitan la cooperación entre autoridades locales y agentes federales. Aunque la Policía de Dallas insiste en que no actúa como brazo directo de ICE, el volumen de arrestos muestra que otras agencias y condados del norte de Texas sí canalizan de manera sistemática a personas hacia procesos de detención migratoria.
Los datos también indican que más del 60% de los venezolanos arrestados en la región no tenía condenas penales, lo que refuerza la percepción de que la nacionalidad se ha convertido, en la práctica, en un factor de riesgo adicional. Para muchas familias, cumplir con citas migratorias, salir a trabajar o simplemente conducir se percibe ahora como una exposición constante a la detención.
Miedo cotidiano y presión en la vida diaria
El impacto del aumento de arrestos va más allá de las cifras. Líderes religiosos, organizaciones de apoyo y defensores de derechos humanos reportan que un número creciente de familias venezolanas limita su movilidad, evita espacios públicos y vive con la preocupación constante de una separación familiar repentina.
Con el TPS venezolano ya extinguido y una política federal enfocada en maximizar arrestos y deportaciones, los venezolanos en el norte de Texas enfrentan uno de los momentos más difíciles desde su llegada a Estados Unidos. El aumento de más del 400% en las detenciones no es solo una estadística: refleja un cambio profundo en el clima migratorio, donde la incertidumbre legal y la presión emocional se han convertido en parte de la rutina diaria de miles de personas.



